El Municipio de Hatillo declaró este lunes un estado de emergencia luego de que unas 6,500 familias quedaran sin servicio de agua potable, un aumento de 40% en menos de 24 horas.
Según el comunicado de prensa, las comunidades afectadas son Bayaney, Carrizales, Buena Vista, Campo Alegre y sus respectivos sectores. El alcalde Carlos Román explicó que algunas de estas zonas llevan cerca de una semana sin acceso al servicio.
“Esta situación afecta a los residentes, comerciantes y visitantes. También afecta a la población de adultos mayores, quienes carecen de los recursos físicos para movilizarse a buscar el preciado líquido. Tampoco cuentan con los recursos económicos para lidiar con los costos asociados debido a la falta de agua”, expresó Román en declaraciones escritas.
El funcionario indicó que la declaración de emergencia permitirá agilizar medidas temporeras para atender la crisis y adelantó que espera aumentar la cantidad de camiones cisterna disponibles en las próximas horas para distribuir agua en las comunidades.
“Reitero mi llamado al personal de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) para que atiendan esta crisis. Hatillo merece calidad de vida y la falta de agua afecta la salud física y emocional de todos”, subrayó el alcalde.
Mientras tanto, desde el domingo se mantiene operativo un oasis permanente y dos camiones cisternas en la comunidad Bayaney, localizados en la carretera PR‑129, kilómetro 15.2.
El Nuevo Día solicitó una reacción a la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, pero al momento de la publicación no se había recibido respuesta.




