WASHINGTON — El presidente Donald Trump adoptó un tono inusualmente reflexivo y conciliador luego de enfrentar lo que describió como el tercer atentado en su contra en menos de dos años. Aunque sugirió que su estilo político lo convierte en un blanco frecuente, también hizo un llamado a la unidad nacional y a la sanación bipartidista en un contexto de creciente violencia.
“Siempre es chocante cuando pasa algo así. Me pasó a mí, un poco. Y eso nunca cambia”, expresó Trump a los periodistas en una conferencia improvisada en la Casa Blanca el sábado por la noche. Horas antes, un hombre armado con pistolas y cuchillos intentó saltar el perímetro de seguridad del hotel en Washington donde el mandatario se preparaba para ofrecer un discurso durante la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca.
El sospechoso fue arrestado e identificado como Cole Tomas Allen, de 31 años, residente de Torrance, California. Las autoridades investigan los motivos del ataque. Trump aseguró que él era el objetivo y calificó la presidencia como “una profesión peligrosa”. Enfatizó que la violencia política ha aumentado tanto en Estados Unidos como en otros países.
El presidente aprovechó la ocasión para reflexionar sobre figuras históricas. “He estudiado los asesinatos, y debo decirles que las personas más impactantes, las que más hacen… miren a Abraham Lincoln”, afirmó. “Las personas que causan el mayor impacto son las que persiguen. No van a por los que no hacen mucho”.
Trump pidió a la ciudadanía dejar atrás las divisiones partidistas. “Tenemos que resolver nuestras diferencias”, dijo, destacando el ambiente de unión que, según él, percibió durante el evento. “Había republicanos, demócratas, conservadores, liberales… y una enorme cantidad de amor y unión”.
No obstante, el llamado recordó episodios previos en los que Trump pidió unidad tras atentados, para luego volver rápidamente a su tono combativo. El domingo, utilizó el suceso para elogiar su proyecto de construcción de un nuevo salón de baile en la Casa Blanca, al que describió como “militarmente ultra secreto”. También ironizó sobre los recursos legales que retrasan la obra, refiriéndose a ellos como “el ridículo pleito del salón de baile”.
Tras el tiroteo de 2024 en Butler, Pensilvania, cuando resultó herido en una oreja, Trump adoptó un mensaje temporalmente más conciliador, llamando a “curar la discordia y la división en nuestra sociedad”. Sin embargo, poco después retomó su retórica habitual, repitiendo afirmaciones falsas sobre las elecciones de 2020 y críticas severas al presidente demócrata Joe Biden.
El patrón se repitió en septiembre de 2024, cuando el Servicio Secreto abatió a un hombre armado mientras Trump jugaba golf en Florida. Steve Witkoff, que estaba con él, describió su primera reacción como “valiente y estoica”, aunque más tarde el mandatario volvió a atacar a sus opositores calificándolos de “radicales” y “lunáticos de izquierdas”.
En el incidente más reciente, la primera dama Melania Trump se encontraba junto a él. “Ella estaba diciendo ‘Es un ruido malo’, lo supo inmediatamente”, relató el presidente.
La Casa Blanca informó que las investigaciones siguen abiertas y que no se reportaron heridos. Trump, por su parte, reiteró su llamado a la unidad, aunque su historial deja la duda sobre cuánto durará su tono conciliador.




