Portsmouth, Virginia – Cuando el presidente Donald Trump intentó cancelar cinco grandes proyectos de energía eólica marina a lo largo de la Costa Este de Estados Unidos, las protestas no vinieron solo de ambientalistas. Nueve republicanos de la Cámara de Representantes enviaron una carta al gobierno exigiendo una explicación. “La política energética de Estados Unidos debería basarse en hechos, responsabilidad fiscal y el interés nacional, no en ideología o política”, escribieron.
Entre los firmantes figura la representante Jen Kiggans, expiloto de helicóptero de la Marina, quien representa un distrito costero en Virginia donde se espera que un parque eólico de $11,500 millones genere cerca de 1,000 empleos. Su apoyo a una iniciativa cuestionada por Trump refleja las tensiones republicanas en torno a la energía limpia, justo en un año electoral en el que su partido teme perder el control de la Cámara.
Un nuevo mapa electoral más favorable a los demócratas aumenta el riesgo político para Kiggans. Mientras tanto, la ofensiva de Trump contra la energía limpia llevó a la cancelación de proyectos valorados en $35,000 millones, según el grupo empresarial E2. Los distritos republicanos habrían perdido casi el doble en inversiones que los demócratas.
Aunque tribunales federales reactivaron el proyecto de Virginia y otros cuatro, la demócrata Elaine Luria, que aspira al escaño de Kiggans, sostiene que los esfuerzos de la congresista “no hicieron nada” ante la presión de Trump. Kiggans no contestó solicitudes de comentarios.
Trump mantiene su postura hostil a las energías renovables, a las que llama “la nueva estafa verde”. Ha usado las redes sociales para calificar las turbinas eólicas como “estúpidas y feas” y asegura que los “países inteligentes” no las usan. Incluso dispuso un pago de $1,000 millones a una empresa francesa para que renunciara a concesiones eólicas en favor de proyectos de petróleo y gas.
Pese a presentarse como promotora de la energía renovable, Kiggans votó a favor de una medida impulsada por Trump que elimina créditos fiscales a la energía limpia. Los demócratas la acusan de incoherencia y de intentar proyectar una imagen moderada mientras respalda políticas que encarecerían la electricidad. En respuesta, Kiggans defendió su voto como un impulso a la economía, la Marina y la defensa nacional.
Expertos como Stephen Farnsworth, de la Universidad de Mary Washington, consideran que el tema coloca a varios republicanos en distritos disputados en una posición incómoda: “En la costa de Virginia no hay mucho que ganar oponiéndose a la energía eólica”.
El proyecto Coastal Virginia Offshore Wind, operado por Dominion Energy a 27 millas mar adentro, comenzó a entregar energía a la red el mes pasado. Se estima que generará 1,000 empleos, 2,000 millones de dólares en actividad económica y 2.6 gigavatios de energía, suficiente para abastecer a más de 660,000 hogares. Andrew Nissman, portavoz del Hampton Roads Workforce Council, dijo que la región tiene la oportunidad de convertirse en líder nacional en energía eólica marina.
Dan Taylor, de la BlueGreen Alliance, advirtió que Kiggans “casi les cuesta a sus votantes este proyecto al votar para eliminar créditos fiscales cruciales para la energía limpia”. Según él, sus acciones “ponen en riesgo empleos y aumentan los costes de energía y las emisiones que impulsan el cambio climático”.




