Investigadores federales revelaron una serie de fallas que contribuyeron a la colisión fatal del 22 de marzo entre un avión regional de Air Canada Express y un camión de bomberos en el aeropuerto LaGuardia de Nueva York. El informe preliminar de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) señala que el camión cruzó una pista activa sin transpondedor, lo que impidió su detección por el sistema de alerta de colisiones. Además, el tráfico aéreo era inusualmente alto y los controladores manejaban otra emergencia simultáneamente.
El vuelo 8646, procedente de Montreal con 76 personas a bordo, impactó contra el camión segundos después de aterrizar. Los pilotos Antoine Forest, de 30 años, y Mackenzie Gunther, de 24, perdieron la vida. Otras 39 personas, incluidas las dos del camión, resultaron heridas.
Fue el primer accidente con víctimas mortales en LaGuardia en 34 años. Según Cirium, una firma de análisis de aviación, los retrasos duplicaron la cantidad de vuelos activos después de las 10 p.m., lo que saturó a los dos controladores de turno. “Estos controladores estaban demasiado ocupados, simplemente demasiado ocupados”, afirmó el experto en seguridad aérea Jeff Guzzetti.
El sistema de vigilancia de superficie del aeropuerto, ASDE-X, no detectó la posición del convoy de emergencia porque los camiones carecían de transpondedores. El radar tampoco logró distinguirlos con precisión, por lo que no se emitió alerta alguna.
De acuerdo con la grabación del tráfico aéreo, el vuelo de Air Canada recibió autorización para aterrizar a las 11:35 p.m., mientras que el equipo de bomberos pidió cruzar la pista 25 segundos antes del impacto. Cuando el controlador dio luz verde al camión, las luces rojas de advertencia aún estaban encendidas, señal de que un avión se aproximaba. “Aunque el controlador diga que puedes cruzar, las luces significan que hay un avión en la pista o a punto de estarlo”, explicó John Cox, director ejecutivo de Safety Operating Systems.
El informe sugiere que la oscuridad y el pavimento mojado pudieron dificultar la visibilidad de dichas luces. Nueve segundos antes del impacto, el controlador advirtió con urgencia: “Alto, alto, alto, alto. Camión 1. Alto, alto, alto, alto”. Sin embargo, el operador del camión no comprendió inicialmente que la orden iba dirigida a su vehículo. Para entonces ya habían ingresado a la pista y el avión se encontraba a menos de 100 pies de altura.
Cox señaló que, por la velocidad y el peso del camión —que avanzaba a 47 km/h—, habría sido casi imposible detenerlo a tiempo incluso si el conductor hubiera reaccionado de inmediato. “Ese camión no se va a detener en seco”, dijo.
El informe completo de la NTSB continúa en desarrollo y podría incluir nuevas recomendaciones para mejorar la coordinación y seguridad en los aeropuertos estadounidenses.




