El creciente consumo recreativo del llamado “gas de la risa” en Francia ha generado alarma por sus efectos sobre la salud, especialmente entre los jóvenes. El reconocido chef Yannick Alléno, con 18 estrellas Michelin, encabeza una campaña legal y social para endurecer las medidas contra su mal uso, tras perder a su hijo Antoine, de 24 años, en 2022 por un conductor ebrio.
Alléno criticó duramente a los fabricantes de óxido nitroso, sustancia responsable de más de 450 accidentes de tránsito graves en 2025, cuarenta veces más que hace seis años, según la asociación 40 Millones de Automovilistas. El chef exige una regulación más firme para evitar que se sigan promoviendo productos peligrosos bajo la apariencia de artículos culinarios o festivos.
El óxido nitroso, usado originalmente con fines médicos y alimentarios, se ha popularizado como droga recreativa al ser inhalado mediante globos. Su consumo puede provocar daños en el sistema nervioso, alteraciones cognitivas y pérdida de equilibrio, aumentando los riesgos al conducir o realizar actividades cotidianas.
Las autoridades sanitarias reportan que los casos de intoxicación por este gas se triplicaron entre 2022 y 2023, y los más graves se cuadruplicaron. Un 10% de estos incidentes involucra a menores de edad, pese a que su venta a menores está prohibida desde 2021. En respuesta, el hospital Hospices Civiles de Lyon abrió en noviembre de 2024 un servicio especializado en tratamiento e información, donde atienden principalmente a jóvenes afectados.
Julien, de 21 años, relató que estuvo “enganchado” durante cuatro años y teme sufrir “secuelas de por vida”. Otro testimonio, el de Sarah, de 23 años, describe dolor y temblores tras consumirlo: “Es la peor droga porque está en todas partes”, lamentó.
El gobierno francés lanzó en abril una campaña de sensibilización con advertencias sobre la posibilidad de parálisis o muerte tras apenas segundos de euforia. En mayo, el Senado debatirá un proyecto de ley que prevé hasta un año de prisión y multas de 3,750 euros por inhalar el gas, penas que aumentan si se conduce bajo su influencia.
La Asociación Antoine Alléno, fundada por el chef, presentó una demanda contra las empresas Zhuzhou Xingye Chemical, de China, y la distribuidora polaca IVM Firma Handlowa, acusándolas de promover un uso engañoso del producto. En particular, señala los cartuchos de la marca Cream Deluxe, vendidos para crear “bebidas y cócteles”, aunque Alléno afirma que nunca los ha visto en la cocina profesional. La distribuidora polaca negó ser responsable del producto y aseguró haber cesado su venta en Francia.
La demanda busca que ambas compañías sean prohibidas de operar en el país y asuman las costas judiciales. “Hay jóvenes que pierden movilidad, sufren accidentes, quemaduras. Es hora de tomar medidas de fondo”, subrayó Alléno, decidido a impulsar cambios que eviten más tragedias vinculadas al llamado “gas de la risa”.




