El papa Francisco “reapareció” simbólicamente en Buenos Aires a un año de su muerte, gracias al homenaje que le rindió el DJ Padre Guilherme, un sacerdote portugués convertido en fenómeno de la música electrónica.
Este sábado, la histórica Plaza de Mayo se transformó en una gigantesca pista de baile durante una misa techno en memoria del líder argentino de la Iglesia católica, fallecido el 21 de abril de 2025. Más de dos horas de música, pantallas con imágenes del papa Francisco y del papa Juan Pablo II, y miles de asistentes —jóvenes, familias y ancianos— dieron forma a un evento sin precedentes.
“Dios los bendiga y vamos a bailar”, fue el mensaje que marcó el inicio del espectáculo. Con su sotana, auriculares y un set que incluyó su éxito “El grano de mostaza” y remixes de temas populares, Guilherme hizo vibrar a Buenos Aires. “En Ibiza esto cuesta hasta 2,000 euros. Aquí, gratis”, comentó emocionado el español Jesús Martín, de 54 años.
Con 2.8 millones de seguidores en Instagram y cientos de miles de reproducciones en Spotify, el sacerdote aterrizó por primera vez en el país natal de quien inspiró su incursión musical. Ordenado en 1999, Guilherme comenzó mezclando discos para recaudar fondos y más tarde estudió profesionalmente DJ en Porto. En 2023 se presentó ante el mundo durante la Jornada Mundial de la Juventud.
“El papa Francisco me inspiró. Decía ‘no tengan miedo’ y yo entendí que eso también aplicaba a la música”, recordó el cura, quien asegura evangelizar a través del ritmo y la alegría. Su show, elogiado por la energía y el respeto, atrajo incluso a quienes se declaran no creyentes. “De religión, cero, pero me estoy divirtiendo”, reconoció Ileana González, de 17 años.
Entre luces láser, humo y palomas proyectadas, Guilherme llevó su mensaje de fe moderna a un público que asoció espiritualidad con celebración. “Creo que es importante hacer sonreír a los jóvenes. No se trata de lo que se tiene, sino de ser feliz con uno mismo”, reflexionó.
Desde festivales internacionales hasta clubes de Ibiza, el cura DJ busca continuar el legado de Francisco: acercar la Iglesia a las nuevas generaciones con un lenguaje distinto, pero con el mismo propósito de esperanza y unión.




