El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, reconoció el domingo su derrota electoral, a la que calificó como un resultado “doloroso”. Con ello concluyen 16 años de dominio político de una de las figuras más influyentes del movimiento de extrema derecha internacional, aliado con el presidente estadounidense Donald Trump y el presidente ruso Vladímir Putin.
“Felicité al partido victorioso”, dijo Orbán ante sus seguidores en Budapest. “Vamos a servir a la nación húngara y a nuestra patria también frente a la oposición”. Los primeros resultados oficiales mostraban al partido Tisza, liderado por Peter Magyar, a la cabeza con un 51% de los votos frente al 40% del gobernante Fidesz, con el 37% de los sufragios contabilizados. Magyar confirmó en Facebook que Orbán lo había felicitado telefónicamente por la victoria.
La participación electoral superó el 77%, un récord en la historia democrática del país. Miles de personas se congregaron en las calles de Budapest para celebrar al ritmo de banderas y cánticos, mientras el partido Fidesz realizó un acto privado.
Orbán, de 62 años, deja el poder tras consolidarse como uno de los líderes más longevos y polémicos de la Unión Europea. Durante sus mandatos impulsó restricciones a la prensa, disputas con Bruselas y políticas conservadoras que polarizaron al país. Fue acusado de beneficiarse de prácticas corruptas y de usar su poder para vetar decisiones clave del bloque europeo, como ayudas financieras a Ucrania.
Peter Magyar, de 45 años, exaliado de Orbán que en 2024 fundó el partido Tisza, centró su campaña en la corrupción, el deterioro de los servicios públicos y la promesa de una gobernanza más transparente. En declaraciones previas al voto, afirmó que los comicios eran “una elección entre Este y Oeste, propaganda o discurso honesto, corrupción o vida pública limpia”.
Magyar pidió a sus simpatizantes mantener la calma y celebrar pacíficamente los resultados. Se espera que su partido logre mayoría en 95 de las 106 circunscripciones, impulsado por el respaldo urbano de Budapest.
Orbán mantuvo una postura distante con la Unión Europea, oponiéndose reiteradamente a medidas contra Rusia y bloqueando fondos para Ucrania. Sus vínculos con Moscú y su modelo de gobierno nacionalista lo convirtieron en referente para movimientos populistas en el mundo, incluido el círculo de Trump y su movimiento “Hagamos grande a Estados Unidos otra vez” (MAGA).
A pesar de denuncias cruzadas de irregularidades e injerencias extranjeras, la jornada electoral transcurrió sin incidentes mayores. Con su derrota, Hungría abre una nueva etapa política, mientras Europa observa de cerca el rumbo que adoptará el país tras la salida del hombre que marcó su política por más de una década y media.




