Un total de 600 personas en 232 hogares de Río Grande cuentan desde este sábado con detectores de humo gracias a la iniciativa de la Cruz Roja Americana, Capítulo de Puerto Rico. El esfuerzo, enfocado en prevenir muertes por incendios domésticos, ha beneficiado a más de 15,000 hogares desde su inicio en 2014.
“La particularidad aquí es que buscamos ir a comunidades donde hay una alta incidencia de adultos mayores, porque según las estadísticas, son el grupo más propenso a sufrir fatalidades por incendios. Esta iniciativa lo que busca es salvar vidas”, explicó Lee Vanessa Feliciano, ejecutiva regional de la organización.
Durante la jornada, colaboradores y voluntarios instalaron 445 alarmas de humo como parte del programa “Activa tu alarma: salva una vida”. Desde 2014, se han colocado más de 23,000 detectores en toda la isla, beneficiando a 39,350 personas y 15,380 hogares en más de 70 municipios.
Los voluntarios también identificaron personas sordas a quienes entregaron “bed shakers”, dispositivos que hacen vibrar la cama en caso de incendio. Feliciano añadió que algunos adultos mayores mostraron cautela antes de abrir sus puertas, lo que refleja la desconfianza que puede existir ante visitas no conocidas.
Según la Oficina del Censo de Estados Unidos, Río Grande cuenta con más de 10,700 residentes de 65 años o más.
Más de 100 voluntarios participaron en la actividad, incluyendo personal del Negociado del Cuerpo de Bomberos y empleados de las empresas Puerto Rico Supplies Group y Mitsubishi de Puerto Rico. Además de instalar un mínimo de dos alarmas por hogar, ofrecieron orientación y ayudaron a las familias a diseñar rutas de escape ante un posible fuego.
Feliciano detalló que algunos de los factores más comunes que causan incendios en viviendas son velas encendidas, fallos en instalaciones eléctricas o de gas, fumar cerca de la cama y olvidar utensilios en la estufa. También adelantó que la próxima intervención será en Guayanilla, el próximo mes de mayo.
“El fuego es el desastre que más atendemos en nuestra organización. Atendemos un promedio de 30 fuegos al mes, y nuestro voluntariado brinda asistencia financiera, emocional y de salud a las familias afectadas. Tenemos solo dos minutos para salir con vida de una residencia en llamas, por eso el detector de humo es fundamental”, subrayó Feliciano.
A nivel nacional, la Cruz Roja Americana ha documentado 2,600 vidas salvadas gracias a los detectores instalados. En Puerto Rico, un caso ocurrió en Adjuntas, en mayo de 2019, cuando una alarma permitió que vecinos auxiliaran a un residente tras un fuego en la cocina.




