Islamabad — Con el alto el fuego en Irán aún frágil, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, partió el viernes hacia Pakistán para sostener conversaciones de alto nivel con funcionarios iraníes, mientras Israel y los militantes de Hezbollah intercambiaban fuego y Teherán mantenía su control del estrecho de Ormuz.
La agencia iraní Tasnim advirtió que las reuniones previstas para el sábado no se celebrarían si Israel no detenía sus ataques en Líbano. A su vez, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó en redes sociales que la única influencia de Irán reside en restringir el tráfico marítimo en el estrecho, punto de paso de una quinta parte del petróleo mundial.
Kuwait denunció haber sido atacado con siete drones que atribuyó a Irán y sus milicias aliadas, aunque la Guardia Revolucionaria negó cualquier participación. Pese a las tensiones, los preparativos para las conversaciones seguían en pie, y Vance abordó el Air Force Two rumbo a Islamabad.
El vicepresidente aseguró que esperaba “negociaciones positivas”, aunque advirtió que su equipo no sería complaciente. A su llegada, las autoridades paquistaníes reforzaron la seguridad en la capital, mientras la delegación iraní, liderada por el presidente del Parlamento Mohammad Bagher Qalibaf, también arribó a la ciudad. Qalibaf insistió en que el inicio del diálogo depende del cumplimiento previo de un alto el fuego en Líbano y la liberación de fondos iraníes congelados.
Según la oficina del presidente libanés, Joseph Aoun, las negociaciones entre Israel y Líbano podrían comenzar el martes en Washington con mediación del Departamento de Estado estadounidense. No obstante, la posición israelí de mantener los ataques contra Hezbollah amenaza el acuerdo. El Ministerio de Sanidad libanés informó que más de 300 personas murieron durante los bombardeos israelíes en Beirut el día en que se anunció la tregua.
Trump indicó que había pedido al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reducir los ataques. Aun así, el viernes fuerzas israelíes bombardearon la ciudad de Nabatieh, causando la muerte de 13 agentes libaneses. Netanyahu confirmó después que había autorizado conversaciones directas con Líbano con el objetivo de desarmar a Hezbollah y mejorar las relaciones bilaterales.
El cierre del estrecho de Ormuz por Irán ha sacudido los mercados internacionales. El precio del petróleo Brent superó los 97 dólares por barril, un alza superior al 30% desde el inicio del conflicto. Antes de la guerra transitaban más de 100 buques diarios; ahora solo una docena.
Trump reiteró que Irán tiene poca fuerza negociadora y criticó sus intentos de usar el control marítimo como “extorsión a corto plazo”. También subrayó que Estados Unidos buscará eliminar el uranio altamente enriquecido de Irán, mientras Teherán insiste en que su programa nuclear tiene fines pacíficos.
Según cifras oficiales, el conflicto ha causado más de 3,000 muertos en Irán y cerca de 1,953 fallecidos en Líbano, además de un millón de desplazados. Trece militares estadounidenses también han perdido la vida. En medio del caos, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky anunció que fuerzas ucranianas derribaron drones Shahed de diseño iraní en varios países de la región para apoyar a sus aliados frente a las mismas armas empleadas por Rusia en Ucrania.




