La Policía de Puerto Rico está de luto tras la muerte del agente Eddie Santiago Rentas, de 49 años, quien fue baleado este viernes en el estacionamiento de la megatienda Sam’s Club, en el sector Lirios del Sur de Ponce. El suceso lo convierte en el segundo uniformado que pierde la vida en el cumplimiento del deber en lo que va de 2026.
El superintendente Joseph González confirmó el fallecimiento del agente y expresó su pesar en conferencia de prensa desde la Comandancia de Ponce. “Hoy la Policía está de luto. Hemos perdido un hombre valiente, comprometido con su deber”, declaró. Añadió que Santiago Rentas “iba a cumplir 23 años en la Policía este mes de abril” y que estaba asignado a la Unidad de Drogas. Extendió su pésame a la esposa, padres y cuatro hijos del agente.
El informe preliminar señala que, durante una intervención en el área del estacionamiento, Santiago Rentas recibió impactos de bala. Fue trasladado de emergencia al Hospital Damas de Ponce, donde un médico certificó la ausencia de signos vitales. El agente contaba con más de dos décadas de servicio.
Este es el segundo caso fatal de un miembro de la Uniformada en lo que va del año. En enero, el coronel Aníbal Morales Aponte, de 53 años y adscrito a la Unidad Motorizada de Caguas, murió tras varios días hospitalizado luego de que su motora fuera impactada por un vehículo.
El tiroteo en Ponce causó conmoción entre los presentes. “Se escuchó horrible. Estaba echando la compra cuando suenan los disparos. En cuestión de segundos, estaba eso lleno de policías”, relató una mujer en redes sociales. Otros testigos indicaron que las detonaciones quedaron grabadas en una transmisión en vivo de un vendedor de autos, quien comentó posteriormente: “Lamentablemente, falleció el policía. Dios lo tenga en la gloria”.
Tras la balacera, las autoridades arrestaron a dos hombres —uno de ellos herido de bala— mientras continúa la búsqueda de un tercer sospechoso. El Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de Ponce informó que ambos figuran como presuntos implicados en el caso.
Personal del Instituto de Ciencias Forenses (ICF), la Unidad de Servicios Técnicos y la División de Homicidios trabajó la escena, ocupando múltiples casquillos, al menos dos armas de fuego, bultos, máscaras y otras evidencias. Dos vehículos también resultaron impactados por balas.
El hecho desató una amplia movilización de agentes estatales y federales en un área que a la hora del tiroteo se encontraba llena de personas. La tragedia ha vuelto a poner de manifiesto los riesgos que enfrentan los agentes en cumplimiento de su misión de proteger al país.




