El problema no está en la cancha, sino en las gradas de los torneos infantiles de baloncesto en la isla. Ante el comportamiento de algunos padres, la Federación de Baloncesto de Puerto Rico propone implementar un ‘tiempo pedido’ destinado exclusivamente a los adultos, con el propósito de calmar los ánimos y permitir que los niños disfruten del deporte.
“Di unas ideas que se están evaluando, y una de ellas es añadir un timeout para cuando los árbitros vean que papá y mamá están un poco exacerbados. No es para los niños, sino para decirles a los padres: ‘Bajen los ánimos y dejen que los niños disfruten’”, explicó el presidente federativo, Yum Ramos.
Ramos recordó su experiencia como padre de jugador y advirtió sobre los comportamientos que observó. “Vi cosas increíbles. Muchas veces, papá y mamá quieren vivir sus vidas a través de sus hijos y no saben el daño que hacen. Dejen que sus hijos jueguen”, añadió.
Las ligas infantiles de la Federación, que entran en su sexto año, mantienen su objetivo recreativo por encima de la competencia. En la “liga mini”, por ejemplo, la pizarra se mantiene invisible para los niños durante los juegos. El vicepresidente de la Federación, Edmundo “Mundi” Báez, reconoció que la medida ha sido “efectiva”, aunque los padres aún prefieren un enfoque competitivo. “El problema son los padres. Esa manera de jugar no la han aceptado”, sostuvo.
La liga mini reúne 6,192 baloncelistas entre 7 y 13 años en 612 equipos que comienzan su temporada este fin de semana. Su director, Iván Vázquez, destacó: “Promovemos el disfrute de los niños, no la competencia. No auspiciamos estadísticas como rebotes o puntos. En la categoría de 7-8 años, no se muestra la pizarra porque, muchas veces, los problemas no son de los niños, sino de los padres”.
El modelo recreativo, usado en otros países hasta la adolescencia, les permite formar jugadores más completos tras su transición a etapas competitivas. En Puerto Rico, sin embargo, su aplicación ha sido más difícil, sobre todo en el baloncesto femenino.
El director de esa rama, Héctor Laboy, señaló que el crecimiento ha sido sostenido: de 29 equipos en 2006 a 145 actualmente. Aunque considera positiva la idea de un enfoque recreativo, advirtió que podría afectar la expansión. “A veces papá y mamá no quieren ir a jugar si no hay puntos ni pizarra. Así es como se vende. Para motivarlos, tienes que jugar con puntos”, explicó.
En total, Puerto Rico cuenta con más de 12,000 jugadores entre todas las categorías y 1,200 equipos en ambas ramas, incluyendo las ligas Sub-20 y Sub-22 dirigidas por Juan José “Papo” Velázquez.




