El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) confirmó a El Nuevo Día que firmó un nuevo contrato para operar el Camp East Montana, en Texas, luego de que un informe federal revelara múltiples fallas en sus condiciones de detención. En ese centro estuvo recluido un inmigrante dominicano arrestado en Puerto Rico que se contagió de influenza durante su estadía.
“El Camp East Montana fue renovado recientemente. Nuestro nuevo contratista permitirá que continúe cumpliendo con los más altos estándares de detención, además de brindar mayor atención médica en el lugar”, señaló Leiticia Zamarripa, portavoz del DHS, en declaraciones escritas.
Una funcionaria del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) en El Paso explicó que la agencia “busca constantemente maneras de mejorar sus centros de detención para garantizar la mejor atención a los ‘ilegal aliens’ bajo su custodia”.
El caso salió a la luz luego de que un inmigrante dominicano denunciara haber pasado meses sin atención médica adecuada tras ser trasladado desde Puerto Rico y permanecer en condiciones de hacinamiento y poca higiene. Dijo haberse infectado de influenza y otros padecimientos respiratorios en el campamento, donde incluso los detenidos organizaron una protesta para exigir mascarillas durante un brote de COVID-19.
La Oficina de Supervisión de Detención de ICE publicó en febrero un informe con 49 deficiencias en el Camp East Montana. Las violaciones incluían problemas en la atención médica, uso de fuerza no documentada y falta de controles de seguridad. Cinco de las infracciones estaban relacionadas con el cuidado médico, mientras 22 correspondían al uso de fuerza sin registros adecuados ni intervención del personal de salud mental.
Comparado con otros centros de detención federales, el Camp East Montana mostró una de las cifras más altas de señalamientos. El inmigrante entrevistado por El Nuevo Día afirmó que otros indocumentados arrestados en Puerto Rico también fueron enviados a esa instalación, una de las más grandes de Estados Unidos, con capacidad para hasta 5,000 detenidos.
DHS precisó que el nuevo contrato garantizará más personal y un plan de control de calidad más estricto. “ICE tendrá mayor supervisión sobre los contratistas en este centro y seguirá garantizando que todos los detenidos bajo nuestra custodia reciban el nivel de atención, servicio y apoyo médico que necesitan para cumplir con nuestros altos estándares de detención”, aseguró la agencia federal.
El informe se elaboró tras una inspección de la Oficina de Supervisión de Detención y fue divulgado en medio de crecientes críticas sobre las condiciones de salud y seguridad en instalaciones migratorias del país.




