De un depredador extinguido hace 66 millones de años a un accesorio de lujo: científicos han creado el primer cuero cultivado en laboratorio a partir de proteínas reconstruidas del T-Rex, un avance que marca un hito en la biología sintética aplicada a los materiales sostenibles.
El proyecto combina biología sintética, inteligencia artificial e ingeniería de tejidos para replantear el futuro de las manufacturas. A partir de fragmentos de colágeno hallados en fósiles del dinosaurio, los investigadores reconstruyeron la proteína completa con ayuda de modelos computacionales e inteligencia artificial, que predijeron las secuencias de aminoácidos faltantes.
La secuencia fue sintetizada en laboratorio e introducida en células cultivadas que actuaron como fábricas biológicas. Estas células se multiplicaron y crearon un tejido rico en colágeno sin intervención animal ni materiales sintéticos externos. El resultado es un material con las mismas propiedades de resistencia y estructura del cuero tradicional, pero con un impacto ambiental mucho menor.
La creación más visible del proyecto, en exposición en el Art Zoo de Ámsterdam hasta el 11 de mayo, es un bolso de lujo diseñado por la firma Enfin Levé. La pieza se presenta junto a una recreación a tamaño real del T-Rex, en una muestra que celebra la unión entre pasado y tecnología.
El desarrollo es fruto de la colaboración entre Lab-Grown Leather Ltd., The Organoid Company y el grupo creativo VML. Las entidades señalaron que este avance demuestra la posibilidad de reconstruir proteínas de especies extintas y utilizarlas para fabricar biomateriales funcionales a gran escala.
“Es un ejemplo claro de cómo la biología sintética puede ir más allá de la salud y entrar en aplicaciones industriales y de ciencia de materiales”, afirmó Thomas Mitchell, de The Organoid Company.
A diferencia de otros procesos, este método permite que las células se autoorganicen y generen su propia matriz biológica, obteniendo un material biodegradable, reparable y trazable, compatible con las técnicas de acabado del cuero convencional.
Más allá del simbolismo de revivir un elemento biológico de un dinosaurio, los creadores destacan su relevancia práctica frente a los impactos ambientales de la ganadería intensiva, la deforestación y el uso de químicos contaminantes.
Bas Korsten, director creativo de VML, explicó que muchos diseñadores aún perciben el cuero cultivado como “imitación”. Por eso, el equipo decidió “retroceder 66 millones de años” para reimaginar el material desde su origen, logrando algo “que no copia el pasado, sino que lo reinventa”.
Aunque la primera aplicación fue un producto de diseño, los responsables prevén escalar la producción del denominado T-Rex Leather para su uso en moda, automoción y materiales avanzados.




