Beirut – Varios bombardeos israelíes sacudieron el miércoles por la tarde el centro de Beirut, impactando áreas comerciales y residenciales minutos después de que se anunciara un alto el fuego en la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Israel aclaró que la tregua no aplicaba a su conflicto con Hezbolá, grupo respaldado por Teherán, aunque Pakistán —mediador del acuerdo— sostuvo que sí.
El ejército israelí describió la ofensiva como el mayor ataque coordinado de la actual guerra: más de 100 blancos de Hezbolá fueron alcanzados en apenas diez minutos, en Beirut, el sur del Líbano y el valle de la Bekaa. Columnas de humo negro cubrieron la capital mientras las sirenas y el tráfico se confundían con los estruendos. Un edificio residencial fue impactado y los equipos de rescate buscaban entre los restos carbonizados. No se ha confirmado aún la cifra de víctimas, aunque los ataques afectaron zonas muy concurridas.
El ejército israelí afirmó haber destruido lanzaderas de misiles, centros de mando e instalaciones de inteligencia, y acusó a Hezbolá de utilizar civiles como escudos humanos. “El Estado de Líbano y sus civiles deben rechazar el atrincheramiento de Hezbolá en zonas civiles y su acumulación de armas”, señaló en un comunicado.
Desde el inicio de la guerra con Hezbolá, el 2 de marzo, Israel había evitado golpear el centro de Beirut, aunque mantenía bombardeos frecuentes en el sur y el este del país. Un funcionario de Hezbolá dijo a The Associated Press que su organización daba oportunidad a los mediadores para negociar un alto el fuego, pero no lo consideraba vigente porque “los israelíes no se adhieren a él”. Agregó que no aceptarán volver al statu quo anterior al 2 de marzo y que la situación “no puede continuar como antes”.
Hezbolá lanzó misiles contra Israel poco después de la ofensiva estadounidense-israelí en Irán, lo que expandió el conflicto en toda la región. Desde entonces, los ataques aéreos israelíes han causado más de 1,530 muertes en Líbano —más de 100 mujeres y 130 niños entre ellas— y desplazado a más de un millón de personas, según datos locales.
Tras el anuncio del alto el fuego con Irán, numerosos desplazados en Beirut y Sidón habían comenzado a empacar con la esperanza de regresar a sus hogares. Sin embargo, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, prometió continuar las operaciones en Líbano, lo que frenó esos planes. “No podemos soportar más dormir en tiendas, sin ducharnos y sin saber qué pasará”, contó Fadi Zaydan, de 35 años, quien decidió permanecer en Sidón junto a su familia por temor a nuevos ataques.
Esta historia fue traducida del inglés y revisada por un editor antes de su publicación.




