Durante una conferencia de prensa, el presidente Donald Trump amenazó con destruir los puentes y centrales eléctricas de Irán, una declaración que expertos en derecho militar calificaron de potencial crimen de guerra. La discusión gira en torno a si esos objetivos podrían considerarse fines militares legítimos y si los ataques serían proporcionales o evitarían víctimas civiles.
El portavoz del Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, recordó que atacar infraestructuras civiles está prohibido por el derecho internacional. Stéphane Dujarric precisó que, incluso si una instalación se considerara objetivo militar, el ataque sería ilegal si causa daños civiles excesivos.
Rachel VanLandingham, profesora de derecho militar, advirtió que cortar el suministro eléctrico afectaría a hospitales y plantas de tratamiento de agua, poniendo vidas civiles en riesgo. “Lo que Trump está diciendo es: no nos importa el impacto en civiles”, señaló.
Trump, que impuso un ultimátum a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz, afirmó que no le preocupa “en absoluto” cometer crímenes de guerra y prometió que todas las centrales “arderán, explotarán y no volverán a usarse”. Su portavoz, Anna Kelly, defendió la retórica como parte de una ofensiva contra un régimen que “ha cometido atroces abusos de derechos humanos”.
El profesor Michael Schmitt, de la Universidad de Reading, dijo que las amenazas de Trump constituyen “una amenaza clara de acción ilegal”. Explicó que las leyes de guerra permiten atacar instalaciones eléctricas solo si sirven directamente a fines militares y si se minimizan daños a civiles.
En el Congreso, la senadora republicana Joni Ernst consideró que el presidente “no amenaza con crímenes de guerra”, mientras el senador demócrata Chris Van Hollen replicó que hacerlo “sería un crimen de guerra de manual”. Dujarric indicó que cualquier determinación judicial requeriría la intervención de un tribunal internacional.
Desde el Instituto CATO, Katherine Thompson advirtió que es improbable que un tribunal extranjero responsabilice al presidente estadounidense y sostuvo que solo el Congreso podría actuar, aunque un veto haría casi imposible cualquier sanción.
VanLandingham subrayó que ataques de ese tipo, aunque sean técnicamente legales, resultan políticamente desastrosos. “Lo lícito puede seguir siendo horrible”, afirmó, citando Irak, Afganistán y Vietnam. Añadió que la retórica de Trump podría fortalecer al régimen iraní y prolongar el conflicto.
La crisis ha paralizado el tráfico en el estrecho de Ormuz, afectando al 20% del comercio mundial de petróleo y provocando un repunte en los precios internacionales.




