El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no tiene previsto participar en actividades públicas este martes, justo cuando el mundo observa cómo se cumple el ultimátum que dio a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz.
Según la agenda oficial difundida por su Oficina de Prensa, Trump dedicará casi toda la jornada a “tiempo ejecutivo”. En su calendario figuran una reunión sobre políticas públicas en el Despacho Oval y una cena con el embajador estadounidense en India, ambas sin acceso a la prensa. El encuentro con el diplomático en Washington está programado para las 19:00 hora local (23:00 GMT), apenas una hora antes de que expire el plazo dado por la Casa Blanca a Teherán.
El lunes, Trump ofreció una conferencia de prensa de más de una hora sobre la situación del conflicto y respondió preguntas de reporteros durante una actividad de Pascua. En la madrugada del martes, publicó un mensaje en su red Truth Social advirtiendo que “esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás”.
Poco después de esa publicación, Irán habría suspendido las negociaciones con Estados Unidos, notificando al mediador Pakistán que se retiraría de las conversaciones sobre un alto el fuego, según tres funcionarios iraníes citados por la cadena CNN.
Mientras tanto, Estados Unidos e Israel intensificaron sus operaciones militares para forzar la reapertura del estrecho de Ormuz. Sin embargo, no han alcanzado sus objetivos, y con el cese de las negociaciones la tensión sigue en aumento.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, evitó precisar si hay posibilidades de que Irán retorne al diálogo. “Tendremos más noticias al respecto más tarde hoy”, declaró a los medios tras recibir al ministro de Asuntos Exteriores de Nueva Zelanda, Winston Peters, en Washington. Rubio también rechazó comentar si la advertencia del presidente sobre la “muerte de una civilización” podría considerarse un crimen de guerra.
Estados Unidos e Israel llevan más de un mes de ofensiva en Irán. En ese periodo murió el líder supremo, Alí Jameneí —reemplazado por su hijo, Mojtabá Jameneí—, junto a buena parte de la cúpula militar y miles de civiles, incluidas mujeres y niños, de acuerdo con cifras de diversas organizaciones no gubernamentales.




