“Amo a Puerto Rico, es mi hogar lejos de casa”, afirma Ike Diogu con la serenidad de quien habla desde el corazón. Años después de brillar en el Baloncesto Superior Nacional (BSN), el exdelantero nigeriano regresa a la isla, esta vez como asistente técnico de los Leones de Ponce.
Seleccionado en la novena posición del sorteo de 2005 de la NBA, Diogu disputó ocho temporadas en la liga estadounidense con seis franquicias diferentes. Sin embargo, fue en Puerto Rico donde encontró una conexión especial con el baloncesto. Debutó en el BSN en 2012 con los Capitanes de Arecibo, pero su impacto más duradero llegó con los Leones, con quienes conquistó el campeonato de 2014.
El pasado 20 de marzo, los Leones anunciaron su incorporación al cuerpo técnico, marcando su primera experiencia formal como entrenador. En entrevista con El Nuevo Día, el exjugador contó que la oportunidad surgió de manera natural. “Vine el año pasado a un juego de los Leones y sentí el deseo de seguir siendo parte del baloncesto”, recordó. Poco después, contactó a la organización para explorar cómo podía aportar. La puerta se abrió y comenzó así una nueva etapa profesional.
“Todavía estoy aprendiendo, todo esto es nuevo para mí”, reconoció, subrayando que tenía claro dónde quería comenzar esta transición: “Los Leones son una franquicia muy apegada a mi corazón”. Además de su vínculo emocional, dijo sentirse agradecido por la oportunidad y comprometido con el éxito del equipo.
Los Leones atraviesan un inicio irregular de temporada con marca de 2-4, pero Diogu mantiene la calma. “El baloncesto es un juego de ajustes y cambios. Es temprano en la temporada y todo puede pasar”, comentó con optimismo.
En Ponce, donde alguna vez levantó el trofeo de campeón, Diogu vuelve a construir una nueva historia. Más allá del rol o los resultados, su regreso simboliza el amor por el juego y por una isla que considera su segundo hogar.
Además de su paso por Ponce y Arecibo, el exjugador también militó con los Vaqueros de Bayamón en 2018. En la temporada de 2014, cuando fue campeón con los Leones, promedió 17.8 puntos y 9.3 rebotes por juego. Los ponceños, dirigidos entonces por Nelson Colón, lograrían el bicampeonato al año siguiente, ya sin Diogu, quien jugaba entonces en China.




