Manila — Las autoridades de Filipinas ordenaron este lunes la evacuación de decenas de miles de residentes hacia zonas seguras ante la inminente llegada del tifón Kalmaegi, proveniente del Pacífico. También se prohibió a los pescadores salir a faenar en la región centro-oriental debido a la amenaza de fuertes lluvias y marejadas ciclónicas de hasta tres metros.
Según los reportes oficiales, Kalmaegi fue localizado a unos 235 kilómetros al este de Guiuan, en la provincia de Samar Oriental, con vientos sostenidos de hasta 120 kilómetros por hora y ráfagas que alcanzaban los 150. Se esperaba que el fenómeno tocara tierra más tarde el lunes y continuara su avance hacia el oeste durante la noche y el martes, afectando a las provincias de la isla de Cebú, que aún se recuperan del terremoto de magnitud 6.9 ocurrido el 30 de septiembre, con saldo de al menos 79 muertos y miles de desplazados.
El tifón, conocido localmente como Tino, podría fortalecerse sobre el Mar de Filipinas antes de tocar tierra en Guiuan o municipios cercanos. El gobernador de Samar Oriental, RV Evardone, informó que se emitieron órdenes de evacuación obligatoria con el apoyo del ejército, la policía, bomberos y equipos de gestión de desastres.
Más de 70,000 personas en Guiuan, Mercedes y Salcedo fueron instruidas para trasladarse a centros de evacuación o a estructuras de hormigón certificadas para resistir el impacto del ciclón. Evardone advirtió sobre el riesgo de marejadas de hasta tres metros.
El gobernador recordó que la población aún tiene muy presente la devastación del tifón Haiyan, conocido como Yolanda en Filipinas, que golpeó la misma zona en noviembre de 2013 y dejó más de 7,300 muertos o desaparecidos. “Nadie se queja entre los residentes debido a su experiencia con Yolanda. Saben que es mejor prevenir que lamentar. Entonces vieron cuerpos esparcidos por todas partes en las calles. Muchos lo perdieron todo”, comentó a The Associated Press.
Miles de habitantes de otras provincias insulares cercanas también fueron evacuados, mientras las agencias de emergencia, incluida la guardia costera, entraron en alerta máxima. Filipinas enfrenta alrededor de 20 tifones y tormentas anualmente, además de frecuentes terremotos y la actividad de más de una docena de volcanes, lo que la convierte en uno de los países más propensos a desastres naturales del mundo.




