A partir del próximo año escolar, los trabajadores sociales, consejeros, psicólogos, maestros bibliotecarios y enfermeros que laboran en las escuelas públicas podrán ser asignados a cubrir ausencias imprevistas de maestros, según una nueva carta circular del Departamento de Educación.
La Carta Circular 21 (2025-2026), que define la organización escolar del año académico 2026-2027, autoriza a los directores a utilizar personal de apoyo para garantizar el tiempo lectivo mientras se gestiona un maestro sustituto. El documento dispone que estos profesionales podrán ofrecer actividades grupales de orientación, intervención o educativas, no necesariamente clases formales.
El Departamento aclaró que la medida no les confiere funciones docentes y que su intención es evitar interrupciones en el aprendizaje. De ser necesario recurrir a ellos, debe hacerse solo por un período de clases, y los directores deben considerar su agenda y compromisos previos con estudiantes o familias.
Sin embargo, la política ha causado malestar entre las asociaciones profesionales. La presidenta del Colegio de Profesionales del Trabajo Social, Lydael Vega Otero, sostuvo que la directriz “invalida la función” del trabajador social y desconoce la planificación y el análisis requeridos para sus intervenciones. “Nosotros iríamos a cuidar un grupo, y para eso no estamos. Ahí se desvirtúa la profesión”, afirmó.
Vega Otero también señaló que la medida no fue discutida con el Colegio y advirtió que, aunque se establecen límites, no siempre se respeta el rol del personal de apoyo en las escuelas. Recalcó que la solución debe ser fortalecer el programa de maestros sustitutos y destinarle los recursos necesarios.
Por su parte, la Asociación de Psicología Escolar advirtió que delegar a los psicólogos tareas fuera de su especialidad podría desviarlos de sus funciones principales y afectar la atención psicológica esencial a los estudiantes. Alertó que una sobrecarga de roles puede impactar la salud mental del alumnado, el clima escolar y el bienestar del propio personal.
Educación defendió la carta circular al confirmar que no altera los roles profesionales y que su propósito es garantizar continuidad en el proceso de enseñanza. “El propósito principal de esta política es salvaguardar el tiempo lectivo de los estudiantes”, indicó en declaraciones escritas.
El Departamento también precisó que los bibliotecarios podrán asumir grupos solo durante un período en niveles de noveno a duodécimo grado o hasta dos períodos en grados de prekínder a octavo.
La controversia ha reavivado el reclamo de los gremios para que se respete la labor del personal de apoyo y se priorice la contratación de suplentes docentes preparados para asumir las ausencias en las aulas.




