NAGUABO – La gobernadora Jenniffer González defendió este miércoles al secretario de la Gobernación, Francisco Domenech, y arremetió contra la interpelación a la que fue sometido en el Senado, aunque evitó aclarar interrogantes sobre su rol en la contratación pública tras vender su firma de cabildeo, Politank.
“Esto era un intento del Senado de llevar a cabo una lucha política contra esta servidora”, expresó González, al señalar que es la primera vez que se cita a un secretario de la Gobernación. La mandataria añadió que el proceso, presidido por Thomas Rivera Schatz, buscó lanzar sombras sobre su administración, pero “quedaron en nada porque no hay nada”.
Durante una actividad en Naguabo, donde entregó llaves de viviendas a diez familias, la gobernadora atribuyó la citación al recorte de unos $900 millones en contratos que, según dijo, ha impulsado su gobierno. Afirmó que esa medida molestó a sectores cercanos a Rivera Schatz. “Yo, como gobernadora, no puedo estar pendiente al chisme ni a los deseos de quienes querían contratos y no se les dieron”, sostuvo. Ante preguntas de la prensa sobre a quiénes se refería, limitó su respuesta a: “Ellos saben quiénes son”.
González también arremetió contra el exsecretario de Salud, Carlos Mellado, quien firmó una declaración jurada alegando que se sintió intimidado por Domenech y Kenneth McClintock —en ese entonces ejecutivos de Politank— durante una reunión en 2024. Mellado denunció que ambos presionaron para evitar la otorgación de un contrato que finalmente fue concedido por el actual secretario de Salud, Víctor Ramos, a Intervoice Communication of Puerto Rico, cliente de Politank.
A juicio de la gobernadora, Rivera Schatz “le tuvo que haber pedido” esa declaración jurada a Mellado como parte de la pesquisa senatorial. Afirmó que referirá el documento a las autoridades federales, pero restó credibilidad al testimonio del exfuncionario. “Es una vendetta personal, hay gente que no pasa la página”, dijo, recordando que Mellado apoyó a Pedro Pierluisi en las primarias.
González insistió en que el proceso en el Senado forma parte de “una campaña de desinformación” y dio la bienvenida a cualquier referido que surja de la Comisión Total. Sin embargo, evitó contestar por qué Domenech no lleva sus procesos de inhibición ante la Oficina de Ética Gubernamental, pese a que admitió que una empleada sirve de filtro para revisar contratos relacionados con clientes de Politank.
“Estamos hablando de una persona que, antes de ser secretario, vendió su negocio. Lo que esa empresa haga hoy no le corresponde. Fin de la historia”, declaró la mandataria, sin contestar las dudas que quedaron sobre la compraventa. Al preguntarle si estaba satisfecha con las explicaciones, respondió: “Yo no me meto en los negocios de nadie. Él vendió su negocio”.




