El secretario de Estado Marco Rubio testificó este martes en Miami en el juicio federal contra el excongresista de Florida David Rivera, acusado de lavado de dinero y de actuar como agente extranjero sin registrarse al presuntamente realizar cabildeo a favor del gobierno de Nicolás Maduro.
Durante su comparecencia de casi tres horas, Rubio expresó que no tenía conocimiento alguno de que Rivera trabajara para el régimen venezolano. “Me habría sorprendido mucho de haberlo sabido”, afirmó. Según la fiscalía, Rivera habría sido contratado con un contrato de cabildeo de $50 millones para persuadir a la Casa Blanca de normalizar relaciones con Venezuela, aunque la defensa sostiene que su labor se limitó a gestiones comerciales con Exxon Mobil.
Rubio relató que mantenía una amistad cercana con Rivera desde su paso por la Legislatura de Florida. Ambos se oponían firmemente al gobierno socialista de Venezuela y coincidieron en Washington cuando Rubio fue electo senador y Rivera, representante federal.
El funcionario explicó que en julio de 2017 Rivera lo contactó para discutir “un plan” con el empresario venezolano Raúl Gorrín que, supuestamente, buscaba la salida de Maduro del poder. Rubio admitió que fue escéptico, pero señaló que, si había una mínima probabilidad de éxito, consideró su responsabilidad informar a la Casa Blanca. Aseguró desconocer entonces que Rivera y Gorrín pudieran estar actuando a favor del gobierno venezolano.
Rivera mostró a Rubio un saldo millonario en una cuenta bancaria en Estados Unidos que, dijo, estaba destinada a financiar a la oposición venezolana. Poco después, Rubio utilizó algunos puntos de conversación proporcionados por Rivera al pronunciar un discurso en el Senado donde expresó que Estados Unidos no tomaría represalias contra funcionarios que colaboraran en un cambio democrático en Venezuela. También alertó al presidente Donald Trump sobre posibles movimientos internos en el país sudamericano.
El intento de negociación fracasó semanas después, cuando Gorrín no entregó una carta de Maduro que prometió para el mandatario estadounidense. “Fue una completa pérdida de mi tiempo”, dijo Rubio. Poco después, Trump impuso fuertes sanciones al régimen venezolano por su cuestionada elección constituyente.
Rubio grabó más tarde un mensaje televisado dirigido al pueblo venezolano, transmitido por la cadena Globovisión —propiedad de Gorrín— en el que advirtió a Maduro sobre las consecuencias de su ruta política. En el juicio, el secretario indicó que nunca habría accedido a esa grabación si hubiera sabido de las supuestas gestiones de Rivera con el gobierno venezolano.
Rivera, por su parte, afirmó en un comunicado que el testimonio de Rubio respalda su versión de que sus esfuerzos buscaban derrocar al líder socialista. “Marco Rubio dejó claro que todo lo que hicimos en 2017 tenía como fin sacar a Maduro del poder”, sostuvo.
El testimonio de Rubio fue descrito como inusual, dado que ningún miembro activo del gabinete presidencial había subido al estrado en un juicio penal desde 1983, cuando lo hizo el secretario de Trabajo Raymond Donovan. Al concluir su declaración, el abogado de Rivera le pidió que firmara una copia de su autobiografía “An American Son”, donde Rivera y su coacusada Esther Nuhfer figuran en los agradecimientos.




