Camden, Nueva Jersey — Paul George evitó ofrecer detalles sobre la prueba antidopaje que falló y que lo mantuvo suspendido por 25 partidos, pero afirmó que se siente listo, tanto física como mentalmente, para apoyar a los 76ers de Filadelfia en el cierre de la temporada. El jugador regresará a la cancha este miércoles por la noche ante Chicago.
Durante su suspensión, Filadelfia también enfrentó la ausencia de Joel Embiid, lesionado del oblicuo derecho, y de Tyrese Maxey, con una distensión en la mano derecha. En ese periodo, los 76ers lograron marca de 13-12 y se mantienen séptimos en la Conferencia Este con récord de 39-33.
George fue sancionado a finales de enero por violar los términos del programa antidrogas de la NBA. En declaraciones ofrecidas desde el complejo del equipo en Nueva Jersey, se disculpó con su familia, sus compañeros y los aficionados. “Decepcionar a la gente dolió más que casi cualquier cosa”, expresó.
El alero, de 35 años, explicó que su decisión estuvo influenciada por un problema de salud mental derivado de una lesión de rodilla sufrida en la pretemporada. “Lo más difícil es cuando tu cuerpo no está donde sabes que necesita estar. Eso afecta la mente, pero hoy me siento bien, fuerte y capaz de volver a mi nivel”, dijo.
Antes de la sanción, George promediaba 16 puntos por partido en 27 encuentros, incluyendo una destacada actuación de 32 puntos y nueve triples contra Milwaukee. Firmado por 212 millones de dólares por cuatro años antes de la temporada 2024, su primer año en Filadelfia ha estado marcado por lesiones y recuperación lenta, promediando solo 16.2 puntos en 41 partidos, su cifra más baja desde 2011.
El jugador explicó que las dolencias y la presión por rendir lo llevaron a cometer un error. “Ser atleta profesional te pasa factura. Mi cuerpo no estaba donde quería que estuviera, y eso me llevó a una mala decisión”, admitió. Añadió que la suspensión le permitió sanar físicamente y recargar energías: “Estos 25 partidos fueron justo lo que necesitaba para mi cuerpo”.
La medida disciplinaria, que lo privó de aproximadamente 11.7 millones de dólares de su salario, según cálculos de la liga, marcó un punto de reflexión para George. “Al lidiar con la salud mental, no soy un superhéroe. Soy humano y cometí un error”, reconoció.
Ahora, con Embiid y Maxey aún sin fechas confirmadas de regreso, George asegura que está listo para tomar un papel más protagónico. “Me he estado sintiendo genial, explosivo otra vez, fuerte otra vez. Siento que puedo volver a ser ese jugador focal y anotador”, concluyó.




