El Negociado de Energía de Puerto Rico (NEPR) inició la evaluación del Plan Integrado de Recursos (PIR) presentado por LUMA Energy, un proceso que se desarrolla en medio de retrasos en la incorporación de nuevas fuentes de generación eléctrica y ante una marcada incertidumbre sobre los costos y la viabilidad técnica de las alternativas propuestas para el futuro energético del país.
Según trascendió, el NEPR deberá enfrentar limitaciones derivadas no solo de los atrasos en la integración de proyectos de energía renovable, sino también de los compromisos contractuales ya establecidos con generadores de combustibles fósiles. Estos factores podrían condicionar la flexibilidad del regulador al definir la hoja de ruta del sistema eléctrico de Puerto Rico.
El análisis del PIR tiene como propósito establecer una estrategia a largo plazo para atender la demanda energética de la isla, garantizando confiabilidad, asequibilidad y cumplimiento con los objetivos de sostenibilidad. Sin embargo, especialistas han advertido que los retos financieros y de infraestructura complican el panorama para alcanzar un modelo energético resiliente y alineado con la transición hacia energías limpias.
El documento propuesto constituye un paso clave en la planificación del sector eléctrico, en momentos en que la red aún enfrenta reconstrucción tras los daños sufridos por eventos naturales recientes y ante la presión por reducir la dependencia del petróleo y el gas natural.




