China ignora la petición de Donald Trump sobre Ormuz y se aplaza su viaje a Pekín

Pekín evita apoyar a Washington en el estrecho de Ormuz, mientras la guerra con Irán complica la agenda internacional de Donald Trump.
Los analistas sugieren que China se beneficiaría de un Estados Unidos distraído en Medio Oriente

Washington — China no atenderá la solicitud del presidente Donald Trump de colaborar en la reapertura del estrecho de Ormuz, lo que coincide con la decisión de aplazar su esperado viaje a Pekín. Analistas señalan que el retraso beneficia a ambos gobiernos: Estados Unidos enfrenta un conflicto creciente en el Medio Oriente, mientras Pekín gana tiempo en plena tensión regional.

La guerra entre Estados Unidos e Irán, que ya alcanza su tercera semana, ha interrumpido el flujo de petróleo por el estrecho de Ormuz, y los aliados de Washington se han negado a intervenir para garantizar su seguridad. Expertos advierten que la situación podría favorecer a China, el principal rival estratégico estadounidense. Ali Wyne, asesor del International Crisis Group, opinó que la Operación Furia Épica evidenció la sobreestimación de la capacidad militar de Washington: “Una demostración de fuerza que pretendía intimidar a Pekín terminó socavando la ilusión de omnipotencia estadounidense”.

El Ministerio de Asuntos Exteriores chino evitó confirmar si ayudaría a reabrir el paso marítimo, pero instó a todas las partes a cesar las operaciones militares y frenar la escalada. Pekín recordó que su objetivo es evitar que la crisis impacte aún más la economía mundial.

Aunque la visita de Estado de Trump, programada inicialmente para el 31 de marzo, nunca fue confirmada oficialmente, China aseguró que ambas partes siguen en comunicación para reprogramarla. El propio Trump declaró el martes que los chinos estaban de acuerdo con el aplazamiento y destacó su “muy buena relación de trabajo” con Pekín.

Sun Yun, del Centro Stimson, señaló que la solicitud de Trump sobre Irán ha perdido urgencia para el gobierno chino, el cual ha redoblado esfuerzos diplomáticos en Oriente Medio e incluso envió un paquete de ayuda humanitaria de 200,000 dólares a Irán, en apoyo a las víctimas del reciente atentado en Minab.

Brett Fetterly, de The Asia Group, indicó que tanto Washington como Pekín se benefician del retraso: Estados Unidos necesita manejar la crisis militar antes de un viaje presidencial, mientras China obtiene más tiempo para evaluar las intenciones de Trump. Según el experto, las recientes conversaciones comerciales en París dejaron pocos avances y reflejan profundas tensiones en temas de tecnología, comercio y seguridad económica.

El conflicto también ha provocado inquietud por el traslado de recursos militares desde el Indo-Pacífico hacia Medio Oriente. Zack Cooper, del American Enterprise Institute, advirtió que la prolongación de la guerra distrae a Estados Unidos de su prioridad estratégica en Asia y genera preocupación entre sus aliados. Además, el aplazamiento podría demorar nuevas ventas de armas a Taiwán, un tema clave en las tensiones bilaterales.

“China está encantada de retrasar la visita y aprovechar los beneficios mientras Estados Unidos vuelve a empantanarse en Oriente Próximo”, concluyó Cooper.

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