El dirigente de la selección femenina de baloncesto de Puerto Rico, Gerardo “Jerry” Batista, aseguró que el equipo está listo mental y tácticamente para el crucial encuentro del martes ante Nueva Zelanda, en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot, en San Juan. El partido definirá si el combinado boricua logra su clasificación al Mundial FIBA 2026 en Alemania.
Tras la victoria del domingo ante Senegal, 56-47, Batista destacó la experiencia del grupo. “Este es un equipo veterano. Sabe lo que tiene que hacer. Mentalmente estamos bien y preparados para esto. Vamos a ver muchos videos y seguir afinando detalles”, indicó el dirigente, quien reconoció que apenas tendrán tiempo para descansar antes del duelo decisivo.
Puerto Rico, con récord de 1-3, necesita vencer a Nueva Zelanda (0-4) para asegurar su boleto. No obstante, también podría clasificar si pierde por solo un punto, siempre que Italia (3-1) derrote a Senegal (1-3) en el choque programado para las 2:00 p.m. Si las boricuas caen y Senegal vence a Italia, o si pierden por tres puntos o más aunque Senegal sea derrotado, quedarían fuera del torneo.
De lograr el pase, sería la tercera participación de Puerto Rico en una Copa del Mundo femenina, tras sus apariciones en 2018 y 2022. El certamen se celebrará del 4 al 11 de septiembre en Berlín, Alemania.
Batista señaló que desde el inicio del clasificatorio sabían que el objetivo era ganar a los rivales más accesibles —Senegal y Nueva Zelanda—, entendiendo que potencias como Estados Unidos, España e Italia están en un nivel superior. “Sabíamos que sería difícil. Todavía no hemos logrado nada; simplemente estamos un poco más cerca”, dijo el técnico.
Por su parte, la escolta Arella Guirantes compartió la emoción que le provocó la victoria ante Senegal, luego de semanas complicadas física y emocionalmente que casi la dejan fuera del torneo. “Creo que mi mente todavía no ha procesado todo. Me pongo emocional porque significa mucho para mí. Sé que esto es más grande que yo y realmente lo quiero”, manifestó.
Guirantes confesó que incluso dudó en participar: “Hubo momentos en los que pensé en quedarme en casa, pero no quería dejar a nadie colgado. Sentía que sería rendirme. Esta victoria significa muchísimo para mí y para todo Puerto Rico. Nos dio la fe que necesitábamos antes del próximo juego”.




