La Guardia Revolucionaria de Irán anunció en la madrugada del miércoles una nueva oleada de bombardeos contra Israel y contra bases estadounidenses en Irak, así como contra fuerzas navales de Washington en el Golfo Pérsico.
Según un comunicado de la agencia iraní Fars, los misiles impactaron “el corazón de Tel Aviv”, además de las “bases enemigas americanas-sionistas en Erbil”, la capital del Kurdistán iraquí, y posiciones de la Quinta Flota estadounidense desplegada en Oriente Medio. La agencia Tasnim, cercana a la Guardia Revolucionaria, calificó la ofensiva como “la más devastadora y dura” desde el inicio del conflicto, con más de tres horas de ataques consecutivos.
El cuerpo militar iraní afirmó haber alcanzado un centro de comunicaciones israelí en el sur de Tel Aviv, junto a otros objetivos en Jerusalén y Haifa. En respuesta, las Fuerzas de Defensa de Israel informaron que detectaron los misiles y trabajaron para interceptar las amenazas.
El servicio de emergencias Magen David Adom indicó que no se registraron víctimas, aunque médicos y paramédicos atendieron a personas que resultaron con lesiones menores o que sufrieron crisis de ansiedad al dirigirse a los refugios.
Desde el ataque conjunto de Israel y Estados Unidos contra Irán el pasado 28 de febrero, Teherán ha mantenido bombardeos frecuentes sobre territorio israelí, ocasionando hasta la fecha diez muertes, según cifras oficiales iraníes.
En Irak, la violencia también ha escalado. Horas antes de esta ofensiva, Irán había comunicado otro ataque contra una base estadounidense en Erbil, y las autoridades iraquíes denunciaron un bombardeo en Kirkuk que dejó cinco miembros de las Fuerzas de Movilización Popular muertos. Bagdad atribuyó esa agresión a “aviones, probablemente israelíes o estadounidenses”.
Durante los once días de guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, múltiples posiciones de las milicias iraquíes han sido alcanzadas por misiles de origen no identificado.
El presidente iraquí, Abdelatif Rashed, y el primer ministro, Mohamed Shia al Sudani, reiteraron su respaldo político a Irán y felicitaron a Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido ayatolá Ali Jamenei, por su designación como nuevo líder supremo. Ambas autoridades expresaron su apoyo a los esfuerzos para reducir los “conflictos” en Oriente Medio.
Asimismo, el primer ministro Al Sudani solicitó al secretario de Estado Marco Rubio que el territorio iraquí no sea utilizado “para ninguna acción contra Estados vecinos o de la región”, al tiempo que exigió respeto a la soberanía aérea del país.




