Con llamados a defender la autonomía corporal y el acceso al aborto, diversas organizaciones feministas, sociales y sindicales marcharon por las calles del Viejo San Juan este domingo, en conmemoración del Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras.
Bajo la consigna “Nuestres cuerpes no son territorios de guerra”, las manifestantes se desplazaron desde la Plaza del Quinto Centenario hasta la Plaza de la Barandilla. La directora de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) de Puerto Rico, Annette Martínez Orabona, expresó que la jornada buscaba denunciar el recrudecimiento de políticas que limitan los derechos de las mujeres. “Históricamente, no se han reivindicado plenamente los derechos de las mujeres, pero en los últimos años estamos viendo un recrudecimiento de políticas que buscan eliminar nuestros derechos y restringir la posibilidad de que tengamos una vida realmente digna”, declaró.
El colectivo Las Lolitas encabezó la marcha, portando pistolas transformadas en símbolos de paz con rosas en sus cañones, seguido de grupos con banderas feministas. Detrás, la organización Comuna Caribe exhibió pañuelos bordados con los 66 nombres de las mujeres asesinadas en Puerto Rico desde 2025 hasta hoy.
Durante la movilización se escucharon consignas como “¡Transformación radical, transformación mariposa!”, un canto que, según las participantes, simboliza la metamorfosis social que exigen y su solidaridad con personas transgénero y mujeres inmigrantes.
“Tenemos que unirnos y no solo preocuparnos o conversar, sino tomar acción. Estos espacios nos permiten empoderarnos y levantar los mensajes que son importantes”, señaló Yoamadil Cabán, integrante de Las Lolitas.
De acuerdo con el Informe Anual 2025 del Observatorio de Equidad de Género de Puerto Rico, ese año se reportaron 63 feminicidios, 109 intentos de feminicidio y 20 mujeres y niñas desaparecidas en la isla.
En el contexto de las tensiones que enfrentan las mujeres migrantes ante la política restrictiva del gobierno de Donald Trump, Romelinda Grullón, portavoz de la organización Mujer Dominicana Inmigrante, exigió una política “justa y digna”. “La mayoría de la comunidad migrante somos mujeres trabajadoras que aportamos al país; no somos criminales”, afirmó. Añadió que “el primer derecho humano de toda persona es el derecho a su cuerpo, y ese derecho debe respetarse”.
La marcha de este año fue dedicada a las organizaciones Madres Contra la Guerra y a la Alianza de Mujeres Viequenses, en reconocimiento a su constante lucha por la paz, la justicia ambiental y la defensa de las comunidades.




