Waukesha, Wisconsin – Un adolescente de 18 años de Wisconsin fue condenado a cadena perpetua por asesinar a sus padres y utilizar su dinero para planificar el asesinato del presidente Donald Trump con una bomba lanzada desde un dron.
Nikita Casap se declaró culpable en enero de dos cargos de homicidio doloso en primer grado por la muerte de su madre, Tatiana Casap, y su padrastro, Donald Mayer, ocurrida en febrero de 2025. El juez Ralph Ramírez impuso dos cadenas perpetuas sin posibilidad de libertad condicional, al considerar los crímenes como “horribles” e “inexplicables”.
Según la investigación, Casap disparó a sus padres en su casa en Waukesha y convivió con los cuerpos durante dos semanas antes de huir en el vehículo de su padrastro. Llevaba consigo $14,000 en efectivo, joyas, pasaportes, el arma del hombre y el perro de la familia. Fue arrestado en Kansas tras varios días prófugo.
Las autoridades federales alegan que Casap había comprado un dron y explosivos, y que mantenía comunicación con otras personas, entre ellas un interlocutor ruso, mientras escribía un manifiesto en el que pedía la muerte de Trump. Los investigadores sostienen que el joven buscaba derrocar al gobierno de Estados Unidos.
La fiscal Lesli Boese explicó que Casap y su madre emigraron desde Moldavia, pero que con el tiempo él se volvió adicto a sitios web violentos y comenzó a obsesionarse con tiroteos y asesinos seriales. En 2024 habría diseñado un plan para atacar a Trump con un rifle AK-47 montado en un dron. Más tarde decidió usar explosivos y escapar a Ucrania. Pagó $8,700 en bitcoin por los artefactos, sin saber que se trataba de una estafa.
El abogado de defensa, Paul Rifelj, pidió clemencia, sugiriendo que su cliente pudiera solicitar libertad condicional tras 20 años, alegando que el joven había sido manipulado y se sentía parte de una “revolución” tras leer sobre un ataque ocurrido en Alemania. No obstante, el juez rechazó la petición, afirmando que Casap representaba un riesgo permanente.
Durante la audiencia, Casap lloró al decir que amaba a su madre y que se preocupaba constantemente por ella, aunque reconoció haber desarrollado pensamientos de odio. El magistrado Ramírez concluyó que no podía afirmar si algún día el joven cambiaría de manera profunda y significativa, por lo que permanecerá en prisión de por vida.




