Senado evalúa regular los procedimientos estéticos no supervisados en la isla

El Senado analiza un proyecto que busca establecer controles sobre la práctica de servicios estéticos y su supervisión médica.
Representantes de la industria apoyaron la legislación que los regiría, pero con enmiendas que le permitan continuar ofreciendo ciertos tratamientos

El Departamento de Asuntos del Consumidor (DACO) recibe cada año entre 12 y 14 denuncias de personas que resultan con los rostros “mutilados” tras someterse a procedimientos estéticos realizados por personas sin la debida capacitación, informó el presidente del Colegio de Especialistas en Belleza de Puerto Rico, Roberto Pérez Báez.

“Recibimos un sinnúmero de llamadas de personas a las cuales se les han realizado tratamientos que han mutilado o deteriorado el rostro, recibiendo un servicio que debió realizar un médico especialista. También se reciben múltiples quejas, incluso referidos por DACO”, detalló.

Pérez Báez y otros representantes del sector participaron en vistas públicas sobre el Proyecto del Senado 971, propuesto por el senador Juan Oscar Morales, que busca establecer parámetros claros para determinar quién puede ofrecer servicios estéticos, bajo qué supervisión y en qué condiciones. “No se entienda que queremos ponerle candado a las estéticas o cosas así… pero tenemos que establecer unas garantías”, afirmó Morales.

La medida requeriría que todos los centros de estética o sueroterapia cuenten con licencia del Departamento de Salud, renovable cada dos años y sujeta a inspecciones de infraestructura, controles sanitarios y supervisión médica. Además, ningún procedimiento —por mínimo que sea— podría llevarse a cabo sin la supervisión de un médico autorizado.

El proyecto define como “procedimiento estético” toda intervención no quirúrgica destinada a modificar o mejorar la apariencia física mediante técnicas no invasivas o mínimamente invasivas, como inyectables, rellenos dérmicos, toxina botulínica, tratamientos láser, radiofrecuencia, micropunción y peelings químicos, entre otros.

Representantes del sector expresaron preocupación por el alcance de esta definición. Pérez Báez advirtió que restringir tratamientos no invasivos ofrecidos tradicionalmente por esteticistas podría provocar el cierre de negocios y escuelas, afectando también a suplidores locales. Indicó que en Puerto Rico existen más de 100,000 establecimientos de belleza, de los cuales más de 3,000 son estéticas.

Romary Rodríguez, presidenta de la Asociación Pro-Colegio de Esteticistas de Puerto Rico, sostuvo que la medida “es excesivamente amplia al clasificar tratamientos estéticos no invasivos como actos médicos”, defendiendo procedimientos como las microagujas, la radiofrecuencia y los peelings superficiales.

Por su parte, Glendaliz Alicea Rodríguez, del Gold Goddess Skin Institute, reconoció la necesidad de reglamentar la profesión para evitar que personas sin estudios en estética ofrezcan servicios ilegales. Recordó que en Estados Unidos los esteticistas cuentan con licencias renovables y educación continua supervisada por juntas de licenciamiento.

Morales también manifestó inquietud ante la proliferación de cursos a distancia y la falta de uniformidad entre los currículos de las 25 escuelas registradas. “Hay unos cursos ahí que por poco les dan unas crayolas y los ponen a pintar”, ironizó. Pérez Báez coincidió en que la educación práctica no puede sustituirse con clases virtuales. “¿Cómo hacemos la práctica? ¿Por telepatía?”, cuestionó el legislador.

El Senado continuará evaluando la medida, que podría enmendarse antes de su aprobación final, con el objetivo de establecer un marco regulatorio que proteja tanto a los profesionales de la estética como a los consumidores.

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