La administración de Donald Trump esperó más de dos días para ofrecer una comunicación pública en directo sobre su decisión de iniciar una guerra con Irán, un reflejo de la naturaleza poco convencional de su presidencia. El presidente habló brevemente antes de una ceremonia en la Casa Blanca en honor a héroes militares, pero evitó responder preguntas. Antes, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, ofrecieron una sesión informativa en el Pentágono.
Durante los días previos, Trump difundió dos declaraciones pregrabadas en Truth Social —su red social— y concedió múltiples entrevistas telefónicas a periodistas, cuyo contenido generó confusión entre algunos sectores. Su estrategia comunicacional fue criticada por considerarse insuficiente para explicar los motivos y objetivos de la guerra, mientras Estados Unidos sufría sus primeras bajas. En contraste, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se dirigió al público en repetidas ocasiones desde el inicio del conflicto.
“El pueblo estadounidense necesita un comandante en jefe, y él ha estado ausente”, dijo Rahm Emanuel, exjefe de gabinete de Barack Obama, en CNN. Emanuel, demócrata, evalúa presentarse a las elecciones presidenciales de 2028.
Varios corresponsales cuestionaron la ausencia de Trump en la Casa Blanca. Peter Baker, de The New York Times, señaló que el presidente permaneció en Mar-a-Lago, participando en una actividad de recaudación de fondos, en lugar de dirigirse a la nación desde el Despacho Oval. La publicación provocó una respuesta del director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, quien defendió al mandatario alegando que supervisó la operación desde una instalación segura y mantuvo constante comunicación con líderes mundiales.
El presidente realizó decenas de llamadas con periodistas de medios como The New York Times, ABC, CBS, CNN, NBC, Fox News y Politico. Sin embargo, la mayoría de esas conversaciones fueron breves. Dasha Burns, de Politico, relató que Trump le respondió, pero dijo no tener tiempo para hablar. El público dependió de lo que los reporteros compartieron sobre dichas interacciones.
En una de sus declaraciones, el presidente aseguró que la operación “va muy rápido” y que haría “muy feliz al pueblo de Israel y al mundo”, según informó la periodista israelí Libby Alon. The New York Times reportó que durante una conversación de seis minutos, Trump ofreció ideas contradictorias sobre el futuro político de Irán. En otra entrevista, el mandatario justificó la acción militar al señalar que actuó preventivamente ante posibles ataques del ayatolá Ali Jamenei.
La portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, afirmó que Trump es “el presidente más transparente y accesible en la historia de Estados Unidos”.
Por su parte, Pete Hegseth realizó una conferencia en el Pentágono en la que priorizó medios cercanos a la administración, como One America News y Daily Wire, mientras evitó preguntas de periodistas de grandes cadenas. Hegseth rechazó las solicitudes de información sobre detalles operativos, calificando de “estupidez” esos cuestionamientos, y aseguró que la campaña continuará hasta alcanzar sus objetivos. Además, fue criticado por limitar la participación de medios tradicionales y cambiar las normas de cobertura dentro del Pentágono.
En esta coyuntura, la mezcla de mensajes de Trump, su contacto directo con periodistas seleccionados y el manejo cerrado del Pentágono han generado un intenso debate sobre la transparencia gubernamental en tiempos de guerra.
Esta nota fue traducida del inglés y revisada por un editor antes de su publicación.




