Dubái, Emiratos Árabes Unidos — El ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán y figura central en la política regional durante casi cuatro décadas, falleció a los 86 años, según confirmaron medios estatales iraníes el domingo. Su muerte se produjo poco después de un ataque conjunto de Israel y Estados Unidos, en el que, según el presidente estadounidense Donald Trump, Jamenei perdió la vida.
Desde 1989, cuando asumió el liderazgo tras la muerte del ayatolá Ruhollah Jomeini, Jamenei consolidó el poder del clero chií y convirtió a la Guardia Revolucionaria en una poderosa fuerza militar y económica. Bajo su mando, Irán buscó proyectar su influencia en Medio Oriente, enfrentándose abiertamente a Israel y Estados Unidos por el desarrollo de su programa nuclear.
Durante su gobierno, Jamenei reprimió duramente las protestas internas, entre ellas las de 2022, desencadenadas por la muerte de Mahsa Amini bajo custodia policial. Miles murieron en la represión, marcada como la más sangrienta en casi medio siglo de gobierno clerical. Las crisis económicas y las sanciones internacionales intensificaron el descontento social en sus últimos años de vida.
Su liderazgo también definió la política exterior iraní. Apoyó a Hezbolá en Líbano, a los rebeldes hutíes en Yemen y a grupos aliados en Siria e Irak, formando el llamado “Eje de la Resistencia”. Sin embargo, esa red comenzó a desmoronarse con las guerras de 2023 y 2024, cuando Israel e Irán se enfrentaron directamente. En 2025, nuevos ataques israelíes y estadounidenses destruyeron parte del programa nuclear iraní.
Jamenei mantuvo siempre su desconfianza hacia Occidente, al que acusaba de buscar debilitar a la República Islámica. Promovió un programa nuclear con fines que calificó de pacíficos, aunque fue objeto de sanciones y presiones internacionales continuas.
La Asamblea de Expertos, integrada por 88 miembros, deberá elegir ahora a su sucesor. No obstante, los analistas apuntan a que no existe un candidato claro y que la Guardia Revolucionaria desempeñará un papel determinante en el futuro político del país.
“Culturalmente, el gobierno está en bancarrota”, advirtió en 2017 el analista Mehdi Khalaji del Washington Institute for Near East Policy, al describir la pérdida de legitimidad ideológica del régimen fundado por Jomeini.
Con la muerte de Jamenei, Irán entra en una etapa incierta, marcada por la inestabilidad interna, la presión económica y las tensiones con Estados Unidos e Israel.




