La Habana — El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, confirmó el jueves que el gobierno de la isla mantiene comunicación con funcionarios de Estados Unidos tras el tiroteo fatal entre una lancha rápida proveniente de Florida y soldados cubanos en aguas territoriales.
Fernández de Cossío indicó que Cuba está dispuesta a intercambiar información con Estados Unidos sobre los sospechosos del incidente y los medios utilizados para organizar el viaje. Señaló además que el gobierno estadounidense ha mostrado disposición para cooperar en el esclarecimiento de los hechos.
Según el Ministerio del Interior de Cuba, el tiroteo ocurrió el miércoles por la mañana, cuando una lancha con matrícula de Florida transportando a 10 cubanos armados abrió fuego contra fuerzas cubanas frente a la costa norte del país. Las tropas respondieron, causando la muerte de cuatro tripulantes y dejando seis heridos, junto con un funcionario cubano lesionado.
Un funcionario estadounidense, bajo condición de anonimato, confirmó que al menos un ciudadano estadounidense murió y otro resultó herido. Agregó que otro miembro de la tripulación se encontraba legalmente en Estados Unidos con visa y que varios podrían tener residencia permanente.
Las autoridades informaron que la lancha, modelo Pro Line de 1981, había sido reportada como robada en los Cayos de Florida. Su propietario explicó a la Oficina del Sheriff del Condado de Monroe que uno de sus empleados podría haber tomado la embarcación sin permiso, y que no la veía hacía más de una semana.
El gobierno cubano divulgó los nombres de los presuntos implicados y los acusó de planear un intento de invasión y actos terroristas. Fernández de Cossío aseguró que las autoridades hallaron rifles de asalto, de francotirador, pistolas, equipo de visión nocturna y uniformes de camuflaje. “Esta información es aún preliminar. En los próximos días se darán más detalles”, declaró.
Por su parte, el Secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, informó que el Departamento de Seguridad Nacional y la Guardia Costera investigan el incidente. “La mayoría de los informes provienen de fuentes cubanas. Los verificaremos de forma independiente y responderemos según los resultados”, dijo.
Fernández de Cossío recordó que Cuba ha compartido con Washington información sobre individuos supuestamente vinculados con la organización de actos violentos contra la isla. Dos de los detenidos, indicó, estaban en esa lista “y gozaban de impunidad en territorio estadounidense”.
En La Habana, el suceso generó especulación y debate. “No, amigo mío, eso no va a hundir una nación”, opinó el músico callejero Efraín Scotland, de 88 años. Otros, como el obrero Roberto Henry Figueredo, respaldaron la respuesta de las fuerzas cubanas: “Si nos disparan, nos comeremos esas balas”.
El politólogo Rafael M. Hernández consideró que la presunta operación fue “tonta y contraproducente”, pero advirtió que podría tensar aún más las relaciones entre ambos países. El mes pasado, el presidente Donald Trump amenazó con sancionar a las naciones que suministren petróleo a Cuba, medida que agravó la crisis energética tras el cese de los envíos desde Venezuela. “Espero que las cosas se pongan más tensas”, dijo Rosa Larrondo, de 54 años, al describir el episodio como “una violación de la soberanía cubana”.




