Salt Lake City — A una semana del inicio de la nueva temporada de la NBA, las ofensivas se imponen de manera abrumadora sobre las defensas. Hasta el martes, ya se registraban 16 encuentros en los que jugadores alcanzaron o superaron los 40 puntos, una cifra récord en la historia de la liga.
Austin Reaves y Luka Doncic, de los Lakers de Los Ángeles, junto con Tyrese Maxey, de los 76ers de Filadelfia, lideran el grupo con dos actuaciones de 40 puntos cada uno. Entre los otros protagonistas figuran Aaron Gordon, Anthony Edwards, Cam Thomas, Giannis Antetokounmpo, Jamal Murray, Jaylen Brown, Lauri Markkanen, Shai Gilgeous-Alexander, Stephen Curry y Victor Wembanyama, quien brilló en su regreso tras superar una trombosis venosa profunda.
“Sentí que debía enviar un mensaje a mis compañeros”, expresó Wembanyama tras su explosiva actuación. Ese mismo espíritu ofensivo parece extenderse por toda la liga.
El fenómeno ocurre mientras otro tema sacude los titulares: las investigaciones federales que involucran al técnico de Portland, Chauncey Billups, y al jugador de Miami, Terry Rozier, en presuntos esquemas de apuestas ilegales. El propio comisionado Adam Silver se disculpó con los fanáticos al lamentar que los escándalos opacaran el desempeño en la cancha.
Las estadísticas resaltan el cambio de era: en promedio, los equipos han alcanzado 236.6 puntos combinados por juego, un alza del 7.6% comparado con el año pasado. Además, la frecuencia de tiros libres por encuentro es la más alta en tres décadas, otro reflejo del ritmo acelerado del juego.
“Estamos manteniendo el ritmo”, afirmó Bam Adebayo, del Miami Heat, cuya franquicia ha roto sus propios récords ofensivos en los tres primeros juegos del calendario. El lunes hubo cuatro exhibiciones de 40 puntos: Reaves (41), Maxey (43), Murray (43) y Markkanen (51).
Reaves, quien cargó con la ofensiva angelina ante las bajas de LeBron James y Doncic, logró dos partidos consecutivos sobre los 40 puntos, algo no visto tan temprano en una temporada desde Shaquille O’Neal en 1994. También se han registrado cuatro juegos de 50 o más puntos —dos de ellos superando esa barrera—, una hazaña inédita en la primera semana de campaña.
“Estoy cansado”, admitió Reaves tras su destacada labor. “Pero por eso jugamos, por la diversión de noches así”.
La combinación de velocidad, precisión y agresividad está definiendo un arranque histórico, en el que los jugadores no solo persiguen victorias, sino también récords individuales a un ritmo nunca antes visto en ocho décadas de baloncesto profesional.




