El secretario de Estado, Marco Rubio, viaja este miércoles a San Cristóbal y Nieves para reunirse con líderes de la Comunidad del Caribe (CARICOM), en medio de crecientes tensiones regionales y preocupación por las políticas del presidente Donald Trump.
La visita ocurre tras la reciente operación militar ordenada por Trump que resultó en la captura del líder venezolano Nicolás Maduro. El mandatario también ha intensificado la presión contra Cuba y ha reforzado las medidas contra el supuesto contrabando de drogas, en lo que denomina una nueva versión de la Doctrina Monroe para reafirmar el dominio estadounidense en el hemisferio occidental.
Durante su discurso del Estado de la Unión, Trump describió la aprehensión de Maduro como “una victoria absolutamente colosal para la seguridad de Estados Unidos”. Añadió que su administración busca “restaurar la seguridad y el dominio estadounidense en el hemisferio occidental”.
Los líderes de los 15 países miembros de la CARICOM, sin embargo, han expresado su inquietud ante las medidas de Washington, incluyendo presiones para rechazar las misiones médicas cubanas, aceptar deportados de terceros países y enfriar las relaciones diplomáticas con China.
Godwin Friday, primer ministro de San Vicente y las Granadinas, advirtió que el Caribe se siente “amenazado desde dentro y desde fuera”, señalando cambios preocupantes en las normas internacionales. En la ceremonia inaugural, el primer ministro de San Cristóbal y Nieves y presidente de la CARICOM, Terrance Drew, afirmó que la región vive “un momento decisivo” ante las transformaciones globales en mercados energéticos, cadenas de suministro y clima.
Andrew Holness, primer ministro de Jamaica, enfatizó que la crisis en Cuba debe abordarse con seriedad y que “una crisis prolongada no quedará confinada a Cuba”, alertando sobre sus efectos en migración y estabilidad regional. Holness también reiteró su apoyo al diálogo constructivo entre Washington y La Habana.
Fred Mitchell, ministro de Asuntos Exteriores de Bahamas, dijo a The Associated Press que espera que las conversaciones con Rubio “se centren en respeto mutuo y un orden basado en normas”.
El Departamento de Estado informó que Rubio busca promover la seguridad, la estabilidad, el comercio y el crecimiento económico en reuniones multilaterales y bilaterales. Los líderes caribeños también planean abordar temas de seguridad, reparaciones, cambio climático y cooperación financiera.
Estados Unidos ha intensificado sus operaciones en el Caribe desde septiembre, con más de 150 personas muertas en ataques a embarcaciones acusadas de contrabando de drogas, aunque no se han presentado pruebas de que las naves transportaran narcóticos. En contraste, la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, agradeció a Trump y al ejército estadounidense “por mantenerse firmes contra el narcotráfico”.
La crisis cubana será uno de los temas más sensibles del encuentro. Francisco Pichón, coordinador residente de la ONU en Cuba, denunció que el embargo petrolero de Estados Unidos impide que la ayuda humanitaria alcance a las zonas afectadas por el huracán Melissa, agravando la escasez de combustible que golpea la logística nacional.
La cumbre de la CARICOM, marcada por la expectativa y la cautela, pondrá a prueba la voluntad de Washington y de los pequeños Estados insulares de redefinir su relación en un panorama geopolítico cada vez más tenso.




