Nueva York — Las cuadrillas trabajaban sin descanso en el noreste de Estados Unidos para despejar calles y aceras tras la intensa tormenta de nieve que paralizó la región esta semana. En Rhode Island, quitanieves liberaron el paso de ambulancias y camiones de bomberos, mientras en Nueva York se usaban enormes recipientes de agua tibia para derretir montones de hielo. En Boston, las autoridades se enfocaron en abrir espacios accesibles para personas que utilizan sillas de ruedas.
La nevada cubrió de blanco los estados desde Maryland hasta Maine, acumulando grandes cantidades que no se derretirán pronto. En Nueva York, la ciudad informó que había distribuido 143 millones de libras (65 millones de kilogramos) de sal y contratado a 3,500 paleros de emergencia, con salarios de 30 dólares por hora, según el alcalde Zohran Mamdani.
Jeff Peters, portavoz del Center for Independence of the Disabled, describió partes de la ciudad como “islas intransitables”, con aceras inadecuadamente despejadas que dificultan el paso de peatones y personas con movilidad reducida.
En Rhode Island, Tina Guenette, usuaria de silla de ruedas motorizada, tuvo que limpiar su propio patio después de recibir más de 33 pulgadas (84 centímetros) de nieve en Harrisville. “No tengo opción si mi perro de servicio quiere salir”, comentó. El programa local de voluntarios para palear nieve lleva años sin participantes activos.
El Servicio Nacional de Meteorología (SNM) advirtió que otra tormenta, tipo “clipper”, se originaba en los Grandes Lagos y podría llevar más lluvia y nieve, aunque sin la severidad de la anterior. NYC Emergency Management alertó sobre la posibilidad de carreteras y aceras resbaladizas debido al hielo y las bajas temperaturas.
La tormenta del lunes dejó al menos una víctima fatal, canceló vuelos, interrumpió el transporte y provocó cortes de electricidad que afectaron a cientos de miles de personas en Massachusetts, Nueva Jersey, Delaware y Rhode Island. En Newport, Rhode Island, el joven Joseph Boutros, de 21 años y estudiante de la Universidad Salve Regina, fue encontrado inconsciente dentro de un vehículo cubierto de nieve y posteriormente murió por intoxicación con monóxido de carbono, informó la policía.
El meteorólogo Ryan Maue, excientífico jefe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), destacó que, si toda la nieve caída desde Maryland hasta Maine se concentrara en Manhattan, alcanzaría más de una milla de altura.
Algunas ciudades, como Filadelfia, reanudaron las clases presenciales tras haber pasado los primeros días de la semana en línea. En Nueva York, más de 900,000 estudiantes regresaron a las escuelas el martes, entre montones de nieve y sal en las aceras.
Mientras tanto, los cortes eléctricos disminuían y las líneas aéreas comenzaban a normalizar sus operaciones. Tras miles de cancelaciones, para el miércoles solo quedaban unos 150 vuelos en tierra, según FlightAware. Entre los pasajeros afectados, Jamie Meyers, residente de Manhattan, recibió con aplausos el aterrizaje de su vuelo desde Buenos Aires tras varios días de retraso.
El SNM calificó la tormenta como un “clásico ciclón bomba”, fenómeno que ocurre cuando la presión atmosférica cae drásticamente en menos de 24 horas.




