WASHINGTON – El presidente Donald Trump regresa al Congreso para ofrecer su discurso sobre el Estado de la Unión en un momento decisivo de su presidencia. Con índices de aprobación en niveles bajos y seguidores ansiosos por soluciones concretas al alto costo de vida, el mandatario encara además la reciente decisión del Tribunal Supremo de declarar ilegales los aranceles centrales de su segundo mandato y una posible escalada militar con Irán.
La estrecha mayoría republicana en el Congreso podría verse amenazada en las elecciones de mitad de término, mientras surgen diferencias internas sobre cómo manejar el rumbo político de la Casa Blanca.
Entre las grandes incógnitas figura la relación con el Tribunal Supremo. Trump mostró su furia cuando la corte anuló su política arancelaria, llegando a calificar a los jueces de “vergüenza para sus familias”. Muchos de esos magistrados estarán presentes durante su mensaje ante la Cámara de Representantes. Queda por ver si el presidente moderará sus palabras o repetirá la confrontación. Barack Obama, en 2010, también criticó abiertamente una decisión judicial durante su comparecencia, lo que marcó un precedente de tensión institucional.
La respuesta demócrata también genera expectativa. El año pasado, miembros del partido exhibieron carteles y consignas durante el discurso, gesto criticado por distraer el debate político. Esta vez, se espera una presencia más discreta y varios legisladores ya anunciaron que no asistirán. La gobernadora de Virginia, Abigail Spanberger, ofrecerá la réplica oficial demócrata.
En materia económica y migratoria, Trump pronunciará su discurso en un contexto electoral complicado para los republicanos, acusados de no haber logrado bajar los precios. Aunque la Casa Blanca insiste en que trabaja para aliviar la ansiedad económica, el presidente tiende a desviarse del mensaje. En un reciente viaje a Georgia, volvió a promover sin pruebas denuncias de fraude electoral y a insistir en sus propuestas de identificación de votantes.
El tono que adopte respecto a la inmigración será observado con atención, sobre todo tras un operativo en Minneapolis que dejó dos civiles muertos. Pese a su retórica dura, su administración ha reducido recientemente la presencia de agentes en esa ciudad.
En el plano internacional, Trump afronta un panorama complejo: la guerra en Ucrania continúa, persisten las tensiones en Gaza y crecen las amenazas de una ofensiva militar contra Irán. Hace apenas dos meses, las fuerzas estadounidenses intervinieron en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro, trasladado a Nueva York para enfrentar cargos por narcoterrorismo. Sus partidarios celebran su postura de “America First”, aunque observadores notan un giro más global en su política exterior. El presidente advirtió al régimen iraní que “cosas malas” ocurrirán si no se logra un nuevo pacto nuclear.
Finalmente, queda la duda de cuánto se extenderá su discurso. El año pasado habló durante casi una hora y 40 minutos, el más largo ante una sesión conjunta del Congreso. No sería sorpresa que Trump busque superar su propio récord.
Esta historia fue traducida del inglés al español mediante una herramienta de inteligencia artificial y revisada por un editor antes de su publicación.




