Nueva York — Vecinos, empleados públicos y una poderosa máquina quitanieves apodada “Darth Vader” trabajaban sin descanso para despejar el noreste de Estados Unidos tras una tormenta de nieve que batió récords y provocó miles de cancelaciones de vuelos. El Servicio Nacional de Meteorología (SNM) informó que, en algunas zonas de Rhode Island, cayeron más de 91 centímetros de nieve, superando la histórica ventisca de 1978. En partes de Massachusetts, Nueva Jersey y Delaware, miles de hogares quedaron sin electricidad, aunque el servicio comenzó a restablecerse el martes.
Los meteorólogos advirtieron que otra tormenta podría llegar en los próximos días. Se espera una mezcla de lluvia y nieve el miércoles, lo que podría complicar las labores de limpieza, según Frank Pereira, del SNM en College Park, Maryland. “Cualquier nieve adicional en este momento probablemente no será bienvenida”, comentó.
Mientras tanto, Amtrak canceló trenes entre Boston, Nueva York y Filadelfia. En la ciudad de Nueva York, el alcalde Zohran Mamdani ordenó reabrir las escuelas el martes, decisión que provocó críticas. Vito Fossella, presidente del condado de Staten Island, y Michael Mulgrew, presidente de la United Federation of Teachers, calificaron el regreso a clases como “un gran desastre”. “Va a haber poca asistencia de estudiantes y de personal porque la gente no sabe si puede llegar a las escuelas”, dijo Mulgrew. En Filadelfia y Long Island las clases continuaron en línea.
El SNM catalogó la tormenta como un “clásico ciclón bomba”, fenómeno que ocurre cuando la presión atmosférica cae bruscamente en 24 horas, generando intensas ráfagas. Central Park registró 48 centímetros de nieve, mientras que Warwick, en Rhode Island, acumuló más de 91 centímetros, la cifra más alta del país. En Montauk Point, Nueva York, se reportaron vientos de hasta 135 kilómetros por hora. Más de 2,000 vuelos fueron cancelados el martes, principalmente en Nueva York, Nueva Jersey y Boston.
En un suceso inédito, The Boston Globe suspendió la impresión de su edición diaria por primera vez en más de 150 años debido a la imposibilidad de que su personal llegara a la planta. En Brooklyn, residentes como Christa Prince salieron a limpiar las calles. “Solo estamos abriendo un camino para un auto, no es nuestro, pero es lo que podemos hacer por un vecino”, contó.
Autoridades estatales y municipales declararon emergencias mientras la región intenta volver a la normalidad y se prepara ante la posibilidad de otra tormenta antes del fin de semana.




