Seúl, Corea del Sur — Gobiernos y empresas de todo el mundo trabajaban el sábado para evaluar el impacto del fallo del Tribunal Supremo de Estados Unidos que anuló algunos de los amplios aranceles globales del gobierno del presidente Donald Trump.
El nuevo capítulo en la política comercial estadounidense —que comenzó cuando Trump regresó al cargo hace 13 meses— ha alterado decenas de relaciones económicas internacionales. La decisión del Supremo sacudió a ministerios de comercio desde Corea del Sur hasta Sudamérica.
El Ministerio de Comercio surcoreano convocó a una reunión de emergencia para analizar el escenario. Algunas exportaciones hacia Estados Unidos, como automóviles y acero, no se verán afectadas por el fallo, pero otras quedarán bajo un nuevo arancel del 10% ordenado por Trump el viernes, quien anunció al día siguiente que aumentaría la tasa al 15%.
En París, el presidente francés Emmanuel Macron elogió los contrapesos institucionales en Estados Unidos y el Estado de derecho. “Es bueno tener poderes y contrapoderes en las democracias. Deberíamos celebrarlo”, expresó durante una visita a una feria agrícola, aunque advirtió contra el triunfalismo. Indicó además que analizará con cuidado las consecuencias de las nuevas medidas anunciadas por Trump.
En México, Sergio Bermúdez, director de una empresa de parques industriales en Ciudad Juárez, dijo que las compañías están evaluando el efecto del posible arancel. “Trump dice muchas cosas, y muchas no son ciertas. Todas las empresas que conozco están analizando cómo les podría afectar”, comentó.
Juárez podría resentirlo especialmente, ya que gran parte de su economía depende de las exportaciones hacia Estados Unidos bajo el marco del libre comercio. Los constantes cambios de política en Washington han generado cautela entre los líderes empresariales internacionales y un ambiente de incertidumbre que desincentiva la inversión.
El secretario mexicano de Economía, Marcelo Ebrard, señaló que su gobierno observa el tema con “cabeza fría”, recordando que el 85% de las exportaciones mexicanas no paga aranceles gracias al acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá. Ebrard adelantó que viajará a Washington la próxima semana para reunirse con funcionarios estadounidenses.
Alan Russell, director ejecutivo de Tecma, empresa que ayuda a compañías estadounidenses a establecer operaciones en México, explicó que la carga de trabajo se ha cuadruplicado por los nuevos requisitos de importación. “Nos despertamos todos los días con nuevos desafíos. La incertidumbre ha sido el mayor enemigo”, dijo.
En Europa, algunos importadores estadounidenses buscan reembolsos por los aranceles pagados en exceso. Bernd Lange, presidente de la comisión de comercio del Parlamento Europeo, afirmó que esos cobros “deben reembolsarse”, estimando que las empresas alemanas o sus importadores en Estados Unidos pagaron más de $118,000 millones.
Swissmem, asociación de la industria tecnológica suiza, celebró la decisión de la Corte Suprema, aunque advirtió que la situación sigue incierta. “El aumento en los aranceles ha dañado gravemente a la industria tecnológica”, escribió en X su presidente, Martin Hirzel. “Sin embargo, el fallo de hoy todavía no constituye ningún triunfo”.




