Exoneran a cuatro hombres tras más de 30 años por caso de asesinatos en Austin

Un juez declaró inocentes a cuatro hombres acusados injustamente del asesinato de cuatro adolescentes en 1991 en una tienda de yogures en Austin.
Uno de ellos fue condenado a la pena de muerte aunque nunca fue ejecutado

Durante más de tres décadas, cuatro hombres insistieron en su inocencia por uno de los crímenes más atroces en Austin: la violación y asesinato de cuatro adolescentes en una tienda de yogures en 1991, que luego fue incendiada. Nadie los escuchó. Robert Springsteen fue condenado a muerte; Michael Scott, a cadena perpetua; y aunque Forrest Welborn y Maurice Pierce nunca fueron condenados, vivieron bajo la sombra de la sospecha.

Finalmente, un juez los declaró inocentes en una emotiva audiencia donde los fiscales pidieron disculpas y admitieron el error. El fallo concluyó que los asesinatos fueron cometidos por un culpable hasta entonces desconocido que murió en 1999.

Scott y Welborn estuvieron presentes cuando la juez estatal de distrito Dayna Blazey pronunció la frase: “Son inocentes”. La magistrada señaló que el fallo representaba “una obligación con el estado de derecho y la dignidad del individuo”. Las declaraciones de los implicados y sus familiares reflejaron años de encarcelamiento injusto, relaciones rotas, acoso y pérdida de oportunidades.

Marisa Pierce habló entre lágrimas a su padre, fallecido en 2010, diciendo: “Papá, has recuperado tu nombre. El mundo sabe lo que intentabas decir todo este tiempo”.

Las víctimas —Amy Ayers, de 13 años; Eliza Thomas, de 17; y las hermanas Jennifer y Sarah Harbison, de 17 y 15 años— fueron atadas, amordazadas y ejecutadas dentro de la tienda “I Can’t Believe It’s Yogurt”, donde trabajaban dos de ellas. Las autoridades siguieron miles de pistas, pero en 1999 arrestaron a los cuatro jóvenes basándose en confesiones que se demostraron forzadas. Las condenas de Springsteen y Scott fueron anuladas en la década de 2000. Welborn nunca fue juzgado, y Pierce fue liberado tras tres años.

En 2009, las pruebas de ADN revelaron la existencia de otro sospechoso masculino, lo que llevó a la anulación definitiva de las acusaciones. La abogada Amber Farrelly advirtió: “Robert Springsteen podría haber sido ejecutado por un crimen que no cometió”.

Los hombres relataron su sufrimiento. Scott recordó que su detención destruyó su familia y le robó la juventud. El padre de Scott expresó orgullo al saber que su hijo finalmente había sido reivindicado.

La nueva evidencia científica permitió identificar al verdadero autor: Robert Eugene Brashers, vinculado a otros asesinatos y agresiones sexuales en varios estados. Su ADN coincidió con el hallado bajo las uñas de una de las víctimas. Brashers fue detenido cerca de El Paso poco después del crimen y murió en 1999 tras enfrentarse a la policía en Misuri.

La conclusión de esta investigación cierra más de tres décadas de dolor para las víctimas, los acusados y sus familias, y abre la puerta a posibles compensaciones por el daño sufrido.

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