Nueva York — El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, anunció que la ciudad retomará la limpieza de campamentos improvisados de personas sin hogar, asegurando que esta vez se aplicará un enfoque más humano a una práctica que él mismo había criticado en el pasado.
Mamdani había puesto en pausa, apenas días después de asumir en enero, la política de desalojos de su antecesor, argumentando que no garantizaba que las personas accedieran a vivienda. Ahora, su administración retomará la medida bajo la dirección del Departamento de Servicios para Personas sin Hogar, en lugar de la policía, e incluirá jornadas de acompañamiento y divulgación.
“Nos reuniremos con ellos para conectarlos con centros de acogida, con servicios, con una ciudad que quiere que estén protegidos, bajo techo, calientes y seguros. Creo que eso ofrecerá resultados mucho mejores”, expresó Mamdani durante una conferencia de prensa.
La decisión ocurre tras varios días de frío extremo en los que al menos 19 personas murieron a la intemperie, generando preocupación por la respuesta del gobierno municipal. Aunque, según la alcaldía, no hay evidencia de que las víctimas vivieran en campamentos, las muertes han reavivado críticas sobre la gestión del nuevo alcalde.
El predecesor de Mamdani, Eric Adams, había convertido las redadas en una política central para restaurar el orden en la ciudad. Bajo su mandato, las intervenciones, llevadas a cabo por la policía y brigadas de saneamiento, provocaron protestas de grupos defensores de los sin techo y lograron resultados mixtos: si bien muchos campamentos no se reinstalaron, pocos de sus ocupantes aceptaron refugio temporal.
Según el nuevo plan, la ciudad notificará primero la intención de desalojo y enviará durante una semana a trabajadores sociales para ofrecer asistencia y alternativas de vivienda. Al séptimo día, equipos de saneamiento desmantelarán el lugar, con agentes de policía únicamente como observadores.
Sin embargo, algunos defensores de personas sin hogar expresaron su descontento. David Giffen, director ejecutivo de la Coalición para los Sin Techo, afirmó que su organización se quedó “sorprendida” por el anuncio, al que calificó de “respuesta política” sin impacto real. A su juicio, estas medidas debilitan la confianza entre los trabajadores municipales y quienes viven en la calle, lo que podría aumentar las muertes durante futuros episodios climáticos severos. “Cuando un trabajador municipal tira todas tus pertenencias, no vas a confiar en esa persona la próxima vez que te ofrezca un lugar donde dormir”, señaló.
Por su parte, la demócrata Julie Menin, portavoz del Consejo Municipal de Nueva York, consideró que la decisión representa “un paso importante hacia adelante” en la atención al problema de la indigencia.




