La operación para remover la barcaza Defiant, que encalló el pasado 9 de febrero frente al Castillo San Felipe del Morro, se retrasará hasta que las condiciones del mar sean favorables, informó el portavoz de la Guardia Costera, Ricardo Castrodad.
“Para hacer el intento de movimiento hay que esperar a que las condiciones marítimas estén más favorables y vamos a tener que esperar un período de mareas altas para que eso ayude al levantamiento”, explicó Castrodad a El Nuevo Día.
Actualmente, la empresa Donjon-SMIT, contratada para el salvamento, trabaja en preparar la embarcación. Ya se removieron unos 1,000 galones de combustible y agua con aceite, lo que reduce el riesgo de daños ambientales.
Las autoridades también acondicionan los compartimientos vacíos y los tanques de carga para presurizarlos con el fin de desplazar el agua acumulada y mejorar la flotación. “Las pruebas de sostenibilidad son para ver si los tanques pueden aguantar esa presión y, con la ayuda de las marejadas y la marea alta, podemos remover la embarcación”, señaló Castrodad.
Defiant cuenta con diez tanques de carga y dos adicionales en la parte superior. Cinco resultaron dañados por las piedras del rompeolas, lo que perforó parte del casco. Los tanques comprometidos están siendo evaluados para determinar si pueden usarse como apoyo de flotación.
Además, con la asistencia de un dron submarino del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), se analiza el fondo marino y el estado de la barcaza. El mismo equipo también servirá para identificar la presencia de arrecifes de coral que pudieran requerir medidas de mitigación adicionales.
Castrodad adelantó que el plan final de remoción podría estar listo en los próximos días. “Tomará el fin de semana y unos días en lo que se finaliza el plan con los detalles de qué ocurrirá cuando se logre remover, qué ocurrirá si se queda encajada y a dónde la vamos a dirigir”, agregó.
El portavoz destacó que se trabaja con alternativas de respaldo para proteger tanto al personal como al entorno marino y la infraestructura portuaria. La barcaza era remolcada desde St. Thomas hacia el Puerto de San Juan cuando se soltó el cable, hecho que aún se investiga y cuyo análisis, según la Guardia Costera, podría tardar varios meses.
En el proceso de revisión del plan participan también el DRNA, Harbor Bunkering —propietarios de la embarcación—, la Agencia de Protección Ambiental (EPA), la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) y el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos, entre otras agencias locales y federales.




