Ante la creciente acumulación de desperdicios en los 23 vertederos activos del país, el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) analiza la posibilidad de recurrir nuevamente a la quema de residuos sólidos para producir energía. Esta alternativa, que ha sido objeto de controversia durante décadas, enfrenta un historial de disputas comunitarias y prolongados litigios.
La discusión resurge en momentos en que expertos y autoridades advierten sobre la limitada vida útil de los vertederos y la urgencia de adoptar soluciones sostenibles para el manejo de desechos. La incineración con fines energéticos es vista por algunos sectores como una opción viable para reducir el volumen de basura y diversificar la matriz energética del país, mientras que críticos señalan los posibles impactos ambientales y sanitarios de estas plantas.
El DRNA no ha adelantado una decisión final, pero ha reconocido la necesidad de explorar alternativas que permitan enfrentar la crisis de disposición de desperdicios y evitar que los sistemas municipales colapsen. “Si no actuamos, nos va a arropar la basura”, expresó una de las voces que impulsa la discusión en el gobierno, reflejando la urgencia del debate.
El tema promete reabrir viejas heridas entre comunidades y autoridades ambientales, en un contexto donde el manejo responsable de los residuos y la protección del ambiente se vuelven cada vez más apremiantes para Puerto Rico.




