El icónico arco natural de los farallones de Sant’Andrea, conocido como el “Arco de los enamorados”, se derrumbó durante la madrugada del sábado, coincidiendo con el Día de San Valentín. El colapso ocurrió tras varios días de intensas lluvias y fuertes marejadas que golpearon el sur de Italia. La estructura, situada en la localidad de Melendugno, era un símbolo turístico del Salento y una de las postales más reconocibles del litoral adriático.
Las autoridades locales informaron que el derrumbe del arco de roca caliza blanca, moldeado durante siglos por la erosión del viento y el mar, no dejó heridos. Sin embargo, el daño representa la pérdida más grave causada por la erosión costera en esa zona. Hasta hace pocos días, el lugar era una parada obligatoria para turistas y parejas, pero hoy solo quedan rocas dispersas tras la fuerza de las olas y la filtración de agua que debilitó la base del monumento.
“Desapareció uno de los atractivos turísticos más famosos de nuestro litoral y de toda Italia. Es un golpe devastador”, expresó el alcalde de Melendugno, Maurizio Cisternino. El concejal de Turismo, Francesco Stella, comparó el ambiente del pueblo con “un funeral”. Ambos atribuyeron el derrumbe al deterioro progresivo de la estructura acelerado por los recientes temporales.
También conocido como “Arco de Lu Pepe”, el monumento formaba parte de un conjunto de formaciones rocosas que emergían entre las aguas turquesas frente a Torre Sant’Andrea. Según una leyenda local, las parejas que se besaban bajo el arco estaban destinadas a un amor eterno.
El alcalde Cisternino denunció la falta de inversión en la protección del litoral y recordó que un proyecto municipal para combatir la erosión fue declarado “admisible”, pero nunca recibió fondos. “Esperamos que esta enésima señal enviada por la naturaleza no caiga en el vacío”, advirtió.
El derrumbe ocurre en medio de una serie de fenómenos meteorológicos extremos en el Mediterráneo, impulsados por ciclones con características tropicales conocidos como medicanes. Entre ellos destaca el ciclón Harry, que azotó la región en enero con olas de hasta nueve metros y vientos que superaron los 120 kilómetros por hora. Estos sistemas de núcleo cálido se han vuelto más frecuentes y poderosos debido al aumento de la temperatura del mar vinculado a la crisis climática.
“Con el Mediterráneo experimentando uno de sus años más cálidos registrados en 2025, los mares más cálidos están sobrecargando la atmósfera y alimentando fenómenos extremos”, explicó Christian Mulder, profesor de ecología y emergencia climática de la Universidad de Catania.
Italia continúa en alerta meteorológica por nuevas lluvias y ráfagas de viento que en los últimos días han provocado evacuaciones y cientos de intervenciones de los servicios de emergencia en distintas regiones del país.




