Bethesda, Maryland — Melania Trump celebró el miércoles un Día de San Valentín adelantado junto a niños y jóvenes que reciben tratamiento para enfermedades raras y graves, participando con ellos en la creación de artesanías con motivos festivos y conversando sobre sus vidas, su salud y sus intereses.
Tras completar ramos de flores y farolillos hechos con cartulina y otros materiales, el grupo pasó a una barra de postres decorada para la ocasión, repleta de mini magdalenas, pequeños bombones y otros dulces. Fue entonces cuando la primera dama hizo una confesión inesperada, días antes de una festividad conocida por las cajas de chocolates en forma de corazón. “No como muchos dulces”, comentó. “El azúcar no es tan sana para nosotros”.
Esta fue su primera visita de la segunda administración Trump a The Children’s Inn de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), y la cuarta desde que ocupa el rol de primera dama. Durante el primer mandato, acudió en tres ocasiones. La organización sin fines de lucro brinda apoyo a niños y jóvenes que participan en ensayos clínicos para tratar enfermedades raras y graves.
En un momento más distendido, uno de los jóvenes le confesó que no sabía cómo dirigirse a ella y preguntó si “alteza” sería apropiado. Melania respondió con una sonrisa: “Melania”.
La actividad ocurrió en medio de un contexto complejo para los NIH. Bajo el mandato del presidente Donald Trump, la agencia enfrentó recortes de miles de millones de dólares en proyectos de investigación fuera del proceso habitual de financiación. Según un informe reciente, los recortes afectaron ensayos clínicos relacionados con tratamientos contra el cáncer, enfermedades cerebrales y otros padecimientos, impactando a más de 74,000 participantes.
Aun así, el Congreso de Estados Unidos aprobó recientemente un presupuesto de 47,000 millones de dólares para los NIH, otorgándole un leve aumento y rechazando la propuesta de la administración Trump de reducir casi un 40% los fondos destinados a la agencia.




