La fiscal general Pam Bondi protagonizó una enérgica defensa del presidente Donald Trump durante una acalorada audiencia del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, en la que buscó cerrar el capítulo sobre las críticas al manejo de los archivos de Jeffrey Epstein por parte del Departamento de Justicia.
Durante la sesión, Bondi elevó el tono contra los legisladores demócratas, a quienes acusó de atacar al presidente por motivos políticos. “Se sientan aquí y atacan al presidente y no lo voy a consentir”, advirtió. La fiscal general elogió a Trump por su gestión económica y lo describió como víctima de investigaciones injustas del pasado.
Con víctimas de Epstein presentes en la sala, Bondi expresó su pesar por los abusos sufridos e instó a que cualquier denuncia fuera llevada a las autoridades, pero se negó a disculparse directamente ante ellas cuando la representante Pramila Jayapal se lo solicitó, calificando el pedido como “teatralidad”.
El debate derivó en un enfrentamiento partidista. El representante Jamie Raskin acusó a Bondi de evadir preguntas, a lo que ella respondió llamándolo “abogado fracasado”. La funcionaria defendió su gestión del Departamento de Justicia, asegurando que trabaja para devolverlo a su misión principal y dejar atrás lo que denominó “años de burocracia inflada y armamentismo político”.
El republicano Jim Jordan elogió a Bondi por revertir acciones del gobierno del presidente Joe Biden, que —según su partido— afectaban injustamente a los conservadores, incluido Trump. “Con la fiscal general Bondi, el DOJ ha vuelto a defender el Estado de Derecho”, afirmó.
Los demócratas, en cambio, cuestionaron las deficiencias en las redacciones de los archivos de Epstein, que expusieron información privada de víctimas. Raskin acusó a Bondi de encubrir el caso desde el Departamento de Justicia, y el republicano Thomas Massie coincidió en que la publicación fue perjudicial para los supervivientes. Bondi respondió que esas críticas solo buscaban afectar a Trump.
Funcionarios del Departamento sostienen que los errores fueron inevitables por la magnitud de los documentos y la premura de su publicación. Bondi explicó que los expedientes fueron retirados cuando se detectó información sensible y que el equipo “hizo todo lo posible dentro del plazo legal”.
Desde febrero de 2025, Bondi enfrenta críticas tras distribuir carpetas sobre Epstein a figuras conservadoras, lo que alimentó la presión para divulgar los archivos. Aunque en julio el Departamento concluyó que no existía ninguna “lista de clientes”, el Congreso acabó aprobando una ley que obligó a su publicación. El episodio sigue marcando el mandato de la fiscal general en un contexto de fuerte polarización política.




