Tras una noche de música y risas durante sus vacaciones en Puerto Rico, la madrugada del 3 de enero terminó en tragedia para Omar Padilla Vélez y su prometida, Kelly Crispin. La pareja, que residía en el sur de Filadelfia, regresaba en auto a la casa de familiares cuando tomó un giro equivocado guiándose por el GPS al salir de la calle Cerra, en Santurce.
Alrededor de la 1:45 a.m., entraron a una calle oscura que creían conducía a la autopista. Según relató Crispin al Philadelphia Inquirer, una docena de hombres enmascarados y armados con rifles rodearon el vehículo y abrieron fuego cuando Padilla Vélez intentó avanzar. Los disparos destrozaron los cristales del auto. Crispin resultó herida en un hombro y una mano, y escuchó a su prometido decir: «Me han disparado».
Tras la balacera, en la intersección de la calle Blanca con la calle La Nueva Palma, uno de los hombres le quitó el celular mientras llamaba al Sistema de Emergencias 9-1-1. Luego, al notar que había una mujer en el auto, algunos pidieron que cesaran los disparos. Revisaron el bolso de Crispin, le devolvieron el teléfono y no se llevaron pertenencias. Incluso les indicaron cómo salir del área con seguridad.
Crispin y una amiga que viajaba con ellos y salió ilesa colocaron a Padilla Vélez en el asiento trasero. Una ambulancia los trasladó desde una gasolinera al Centro Médico en Río Piedras. El boricua, químico de 33 años que trabajaba para DuPont, fue estabilizado, pero ese mismo día sufrió un derrame cerebral. Días después fue declarado con muerte cerebral. Como era donante de órganos, estos fueron utilizados para salvar varias vidas.
El velatorio se realizó el 19 de enero en la funeraria Estancia Celestial en Caguas y sus restos fueron cremados. Padilla Vélez había llegado a Estados Unidos en 2015 para cursar un doctorado en química en la Universidad de Cornell. En 2022 se mudó a Filadelfia y laboraba como científico senior para DuPont.
Crispin contó que se conocieron hace unos tres años y se comprometieron en septiembre pasado. Viajaron a la isla el 30 de diciembre de 2025 para recibir el 2026 en Puerto Rico. La Policía entiende que se trató de un ataque aleatorio de una pandilla que controla la zona, pero Crispin denunció demoras en la investigación, ausencia de arrestos y falta de cooperación de vecinos por miedo a represalias. También pidió que se advierta al público para evitar el área.
El dolor de la sobreviviente se refleja en una carta que publicó el 9 de enero dedicada a su prometido, en la que expresó el amor y los planes que les fueron arrebatados. El Nuevo Día solicitó una reacción del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de San Juan, pero no obtuvo respuesta.




