Springfield, Ohio – Una jueza federal bloqueó el lunes la retirada de las protecciones migratorias que permiten que alrededor de 350,000 haitianos vivan en Estados Unidos, lo que representa un revés legal, aunque posiblemente temporal, para la estrategia migratoria del presidente Donald Trump.
La jueza de distrito Ana Reyes, en Washington, concedió una suspensión a la cancelación del Estatus de Protección Temporal (TPS por sus siglas en inglés) para los haitianos mientras continúa una demanda que impugna la medida. La cancelación, programada para el martes, “será nula, inválida y sin efecto legal”, escribió.
“Podemos respirar un poco”, dijo Rose-Thamar Joseph, directora de operaciones del Centro de Apoyo a Haitianos en Springfield, Ohio.
En una opinión de 83 páginas, Reyes indicó que la parte demandante probablemente prevalecerá y que encontró “sustancialmente probable” que la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, predeterminara su decisión debido a una “hostilidad hacia inmigrantes no blancos”. La jueza, designada por el expresidente Joe Biden, sostuvo que Noem no tenía “discreción ilimitada” y debía consultar con otras agencias sobre la situación en Haití. El fallo citó expresiones de Noem en las que pidió prohibir los viajes desde Haití y otros países.
Aunque la decisión ofrece un alivio temporal, el curso legal sigue siendo incierto. La portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, calificó el fallo como “activismo anárquico” y afirmó que el TPS nunca tuvo como fin ser una amnistía permanente.
El TPS para Haití se activó en 2010 tras un terremoto devastador y se ha renovado varias veces, mientras el país continúa afectado por la violencia de pandillas. El gobierno de Trump ha impulsado medidas para eliminar protecciones migratorias como parte de un esfuerzo de deportación masiva. Además de Haití, Kristi Noem puso fin a protecciones para cientos de miles de migrantes de otros países, varias de ellas impugnadas en tribunales.
Líderes comunitarios en Springfield advierten que Haití no es seguro para el retorno. Jerome Bazard, de la Primera Iglesia Evangélica Haitiana de Springfield, subrayó que sin el TPS las personas no pueden trabajar ni subsistir. La incertidumbre ha profundizado el temor en la comunidad haitiana, agravado por declaraciones durante la campaña presidencial de 2024 y por redadas migratorias en otras ciudades.
Muchos niños haitianos en Springfield son ciudadanos estadounidenses con padres sin estatus legal, y algunas familias temen enviar a sus hijos a la escuela. Voluntarios locales han ofrecido ayuda con alimentos ante el miedo de salir de casa.
Lynn Tramonte, directora ejecutiva de la Alianza de Inmigrantes de Ohio, señaló que el fallo es bienvenido, pero advirtió que las familias no pueden vivir con su futuro dependiendo de un caso judicial.




