Las autoridades puertorriqueñas, encabezadas por la gobernadora Jenniffer González, reaccionaron con cauteloso optimismo tras conocerse que Donald Trump concedió el permiso presidencial requerido para avanzar con el proyecto del cable eléctrico submarino entre Puerto Rico y la República Dominicana.
Este permiso constituye el primer paso para la eventual construcción de la conexión energética, que busca atender parte de las deficiencias en la generación eléctrica del archipiélago y fortalecer la interconectividad regional.
Según se indicó, el proyecto forma parte de un plan más amplio orientado a mejorar la estabilidad del sistema eléctrico, diversificar las fuentes de energía y promover la cooperación entre las islas del Caribe. La gobernadora destacó que la iniciativa tiene como meta una “conexión integral de todas las islas”, subrayando la importancia de la colaboración binacional para alcanzar mayor resiliencia energética.




