Miami — La NBA arrancó su nueva temporada en medio de un escándalo que nadie esperaba. Mientras equipos como los Pacers de Indiana recibían su orientación anual sobre las reglas del juego y las apuestas, estalló una investigación federal que terminó con los arrestos del entrenador de los Trail Blazers, Chauncey Billups, y del base del Miami Heat, Terry Rozier.
Ambos figuran entre las casi tres docenas de personas detenidas por presunta participación en actividades ilícitas de apuestas y póker. Las autoridades federales acusan a Rozier de haber informado a un asociado sobre su tiempo de juego en un partido en marzo de 2023, lo que habría facilitado apuestas ganadoras por más de 200,000 dólares. Billups, por su parte, enfrenta cargos por formar parte de una red de póker que defraudó a víctimas por al menos 7 millones de dólares, y donde supuestamente participaron miembros de la mafia.
La liga suspendió de inmediato a ambos mientras siguen los procesos judiciales. “Es un día impactante”, expresó Rick Carlisle, dirigente de Indiana, quien dijo haber intentado comunicarse con Billups tras su arresto. La NBA señaló en un comunicado que toma “estas acusaciones con la mayor seriedad” y que la integridad del juego sigue siendo su máxima prioridad.
El escándalo llega en un momento de auge para la liga. El inicio de temporada había sido prometedor, con destacados como Victor Wembanyama, Shai Gilgeous-Alexander, Stephen Curry y Aaron Gordon brillando en la cancha. Sin embargo, las noticias sobre las apuestas ilegales opacaron los logros deportivos.
En los últimos años, la NBA ha abrazado de manera controlada el mundo de las apuestas, estableciendo alianzas con plataformas como FanDuel y DraftKings. Actualmente, las apuestas deportivas son legales en 38 estados, además de Washington D.C. y Puerto Rico. El propio comisionado Adam Silver ha defendido la legalización para erradicar el mercado clandestino, aunque ha advertido sobre los riesgos de la información privilegiada. “Cualquiera en esta liga que participe en esas actividades está poniendo en riesgo su sustento”, alertó recientemente.
El escándalo revive temores sobre cómo el auge de las apuestas afecta al deporte. Entrenadores como Steve Kerr han denunciado que jugadores reciben acoso en redes sociales de fanáticos que pierden dinero en apuestas. “Nuestros jugadores no deberían lidiar con eso, pero lo hacen… es la vida moderna”, lamentó.
El golpe también repercutió en los Nuggets de Denver, donde trabaja Rodney Billups, hermano del entrenador acusado. El caso se suma a otros recientes, como el de Jontay Porter, expulsado de por vida por apostar en partidos de su propio equipo.
“Definitivamente no es la forma en que queríamos comenzar la temporada”, reconoció el asistente de Denver, David Adelman, sintetizando el sentir general en una liga que hoy enfrenta una de sus mayores crisis de credibilidad.




