El turismo en Cuba atraviesa una crisis profunda en medio del deterioro económico, las tensiones con Estados Unidos y la interrupción de los envíos de petróleo desde Venezuela. En La Habana, conductores de autos clásicos esperan durante horas a los pocos visitantes que llegan. “Esto es sombrío. Estamos esperando trabajo”, lamentó Reymundo Aldama, al volante de su Ford Fairlane rosa de 1957.
El número de visitantes se ha reducido a menos de la mitad desde 2018. Entre enero y noviembre de 2025, apenas 2.3 millones de turistas viajaron a la isla, comparados con los 4.8 millones de 2018. Las sanciones estadounidenses, los apagones, la acumulación de basura y la crisis energética agravan el escenario. El Gobierno ha calculado pérdidas de casi 8,000 millones de dólares en ingresos entre marzo de 2024 y febrero de 2025.
“El día que nos quedemos sin combustible, dejaremos de conducir y buscaremos otro trabajo”, advirtió Aldama, quien culpa al presidente estadounidense Donald Trump por prohibir los cruceros hacia Cuba en 2019. Otros trabajadores del turismo, como Gaspar Biart, conductor de autobús, aseguran que la demanda ha caído drásticamente: “Ha habido un cambio enorme… No podemos ni respirar”.
El impacto se siente también en la venta ambulante. Rosbel Figueredo Ricardo, que solía vender 150 bolsas diarias de “chiviricos”, apenas logra colocar 50. “Soy técnico en mecánica industrial, y mírame aquí”, dice mientras intenta mantener a su familia.
La situación se complica tras la detención del presidente venezolano y el freno en el suministro de crudo. Expertos advierten sobre una potencial crisis económica catastrófica para la isla.
Entre los pocos viajeros que aún llegan, algunos observan con asombro. El ruso Vincent Seigi comentó: “Esperaba caos, pero aquí el tiempo parece detenido”. Mientras tanto, la turista brasileña Gloraci Passos de Carvalho aseguró sentirse conmovida por la resiliencia cubana: “Es una lección de cómo sobrevivir con menos”.
La esperanza de que nuevos aliados como China o Rusia sustituyan el apoyo venezolano parece lejana. “Nuestro país solo puede ofrecer ayuda retórica”, dijo Seigi. Hasta entonces, muchos cubanos dependen del escaso turismo que aún se atreve a recorrer sus calles.




